13 jul 2026

Los tejedores se suman para vestir al yvapovõ de San Jeró

tejesange

Las agujas salieron a la calle para trenzar la vida de un barrio de Asunción, Loma San Jerónimo, mejor dicho, para vestir al añoso árbol de yvapovõ, considerado uno de los íconos del primer barrio turístico de la capital. Pero no se pudo. El tiempo fue inclemente con el árbol, ya que permanecerá desnudo por unos días más debido a la lluvia caída ayer.

¿Qué mueve a los tejedores a unirse masivamente para vestir un yvapovõ? Las agujas. La lana. El Día Mundial de Tejer en Público. Compartir. La pasión de tejer. El tiempo libre. El estrés. Salir de lo cotidiano. ¿Qué más?

Raquel Rivaldi, la impulsora de esta intervención que desde hace un mes mueve a niñas, madres y jóvenes de San Jerónimo y de lugares cercanos, así como de ciudades vecinas, a congregarse a tejer piezas individuales en croché o en dos agujas con una dimensión de 20x20 cm, explicó que la idea original de esta actividad era trabajar para derribar los prejuicios que existen en torno al acto de tejer, que ordinariamente es considerado una actividad destinada a personas solitarias.

“Intentamos demostrar que hay muchas personas de todas las edades, tanto hombres como mujeres, que tejen y que disfrutan haciéndolo. Lo que queríamos era sentarnos a tejer, y se logró el objetivo porque las personas se acercaron, trajeron sus fragmentos de tejido”, dijo la organizadora del Ju Aty (en español, encuentro de agujas).

El Ju Aty se realizó en San Jerónimo para conmemorar justamente el hecho de tejer en grupo en un lugar público por el Día Mundial de Tejer en Público, que se celebró este año del 8 de junio hasta ayer.

Con más de cien pedazos de 20x20 cm, ayer se logró la meta de unir más de cuatro metros de largo y un metro y medio de ancho para el cobertor del árbol. Una de las colaboradoras destacadas fue doña Gladys Feliciángeli (72 años), quien aportó más de 20 cuadritos de croché.

“Me parece magnífico todo. Me alegra mucho que a las nenas les encante hacer el croché. Están aprendiendo rápido”, comentó doña Gladys, quien cayó en el embrujo de las agujas a los diez años.

La pieza comunitaria será colgada al árbol esta semana, ni bien las condiciones climáticas mejoren. Pero la fiesta no acaba. Como la gente se mostró contenta con la iniciativa, ya se planifica crear clubes de tejido para sumar más amantes del arte de entrelazar hilos.