Arte y Espectáculos

Los simpáticos emojis empobrecen capacidad de leer y de expresarse

Al desplazar el uso de las palabras, estos caracteres ayudan a expresar sentimientos y estados de ánimo, pero amedrentan el repertorio lingüístico y no son amigos de la lectura y la escritura.

En los últimos años, con el desarrollo de la tecnología y la llegada de las nuevas plataformas de comunicación, el lenguaje, dinámico por naturaleza propia, enfrentó algunas transformaciones. Artefactos aproximaron a las personas y mediaron los diálogos, que se vieron condicionados por las características de esos medios. Además de poder utilizar el audio o la escritura para transmitir una idea, poco a poco ingresaron en escena los emojis, caracteres que representan de forma gráfica ciertas expresiones y objetos.

Desde entonces, se hizo común la elección de un emoticón para transmitir un sentimiento, hacer referencia a algún estado de ánimo, cosa o lugar, o agregar una entonación a algún mensaje, en vez de describirlo entonces con palabras.

“El humano utiliza el lenguaje como medio de relacionarse tanto con él mismo en su subjetividad interna como en sus relaciones con los otros y para transformar el mundo exterior. Se origina prevalentemente según nuestros órganos sensoriales y, por lo tanto, se forma siguiendo la visión, la audición, lo corporal de los gestos, etc.”, inicia en su explicación la sicoanalista Mara Vacchetta, al desglosar la formación del lenguaje, elemento central de la teoría sicoanalítica.

Vacchetta prosigue al explicar que lo mencionado anteriormente es conocido como “registro imaginario”, ya que proviene de la formación de imágenes táctiles, olorosas, visuales y auditivas. Luego de eso, se ingresa al “registro simbólico”, al “territorio de las palabras”. “Es de infinita riqueza porque las palabras se metamorfosean constantemente e indefinidamente, pudiendo abarcar el universo entero”, manifiesta.

Al contrastar entonces ese lenguaje con los emojis, menciona que estos “son muy simpáticos, pero por su simplicidad no pueden abarcar la complejidad del mundo de las palabras” y que por esa razón “empobrecen tanto la capacidad de pensar y de expresarse”.

SÍNTESIS. “Desde la más remota antigüedad nos encontramos con recursos visuales que revelan el mundo inmediato con sus realidades, creencias, mitos y significaciones de todo tipo. Eso a lo que llaman emoji, propio del ámbito de las comunicaciones interpersonales y grupales de los medios informáticos, no es más que un nuevo modo de alternativa a la lengua y al lenguaje escrito”, explica Luis E. Ughelli, profesor de Comunicación y Semiótica de las facultades de Ciencias y Tecnología y de Filosofía de la Universidad Católica de Asunción, al abordar el tema.

El docente menciona que el uso racional de ese recurso, visto conscientemente como alternativa ante los lenguajes hablado y escrito, se ubica como un signo visual de síntesis. “La expresión ‘tendré que verte de nuevo’ seguida de un emoji sonriente, transmite de inmediato, y con la sola figuratividad, una emoción receptiva, positiva y feliz. Y algo similar, pero de contenido y efecto contrario, se daría si el emoticón expresara enojo o fastidio”, ejemplifica.

ADVERSO. Pero, por otro lado, resalta que la utilización compulsiva de los emojis, puede generar una reducción del repertorio lingüístico, con consecuencias adversas para un marco cultural en el que el acervo de conocimientos encuentra modos plenos de expresión en la lengua.

En ese sentido, al referirse a un sector social en especial, el de las personas nacidas en los 90 y 2000, evalúa que de cierta manera en la vida de estos “están fuertemente marcadas la brevedad y la prisa como imperativos, no precisamente la síntesis”, esta última que difiere de la abreviatura.

“Es bueno analizar qué es lo que empuja a los jóvenes a ser breves y presurosos, sin necesidad; ¿a qué responde esa compulsión? ¿Hasta qué punto esta manera de vivir la comunicación puede incidir en sus conductas y sus vidas?”, cuestiona.

EVOLUCIÓN. “Los emojis han hecho migrar la palabra escrita a los gestos. Con excepciones, en la actualidad casi todas las personas recurren a ese recurso al momento de expresar un gesto, esto ha sucedido en el transcurso de las últimas décadas, pero en la actualidad ya es un hecho que el lenguaje gestual tiene sus metáforas en los emoticones”, expone Osvaldo Olivera, profesor de Tecnología y Comunicación en la Universidad Americana y docente de Medios Digitales en el Instituto Superior de Bellas Artes, además de director de la Escuela Literaria Colofón.

En ese sentido, al abordar el carácter dinámico del lenguaje menciona que existe una evolución que está dada por los emojis.

“El lenguaje visual (memes, emojis, stickers) llegó para quedarse, no hay vuelta atrás. La sociedad ya adoptó los pictogramas (emojis y demases) como uso coloquial en su comunicación”, manifiesta.

Asimismo al referirse a la relación de los jóvenes y el uso de los emoticones, Olivera menciona que en su experiencia como docente en la interacción con sus alumnos, percibió un hecho curioso entre estos.

“Las personas de entre 15 y 25 años más o menos tienen incorporados los memes en su construcción gestual de lenguaje, entonces a veces te hacen expresiones o gestos similares a los de los emojis”, comenta al citar un ejemplo del dinamismo del lenguaje, que se retroalimenta, transforma y evoluciona.


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