11 ago 2026

Los Pan cerraron con lluvia, frío, luces y nostalgia

Un distinto Maracaná, en una tarde fría, lluviosa y gris, con mucho menos público que en la soleada jornada inaugural del viernes 13 pasado, albergó la fiesta de clausura de los XV Juegos Panamericanos, abriendo un paréntesis hasta el 2011 cuando Guadalajara recibirá la siguiente edición del máximo acontecimiento polideportivo continental.
Los paraguas y los atuendos de invierno, dieron un ropaje diferente y la natural nostalgia que invade a las despedidas de estas justas, se acrecentó aún más en ese ambiente.
Thiago Pereira, el fenómeno de la natación que incluso superó la marca del tiburón olímpico Mark Spitz con seis medallas de oro en Río 2007, fue el abanderado local y su compatriota el atleta Frank Caldeira, gran vencedor del maratón, el último premiado, cerrando la más brillante gestión brasileña de la historia, alcanzando por primera vez el tercer lugar en el medallero general, del que desde Cali 1971 nunca había sido desplazada Canadá, relegada ahora al cuarto lugar.
La música, las luces, el colorido de las banderas y la despedida de una mínima representación de más de cinco mil deportistas de 42 países participantes (entre ellos Paraguay con Víctor Fatecha a la cabeza) marcaron los puntos más elevados de vibración en esta clausura.
Los atletas se fueron entremezclados en una heterogénea marcha conjunta, simbolizando la fraternidad y unión que el deporte logra en estos eventos. Este matiz de fiesta no pudo aguar ni el mal tiempo ni el dribling que esta vez las autoridades del gobierno federal hicieron, tras el gran abucheo que el presidente Lula recibió en la apertura.
Cuando hizo mención a las autoridades federales en su discurso final, el presidente de ODEPA, Mario Vázquez Raña (que calificó a Río 2007 como los mejores juegos de la historia), se escucharon los únicos silbidos del público, que no se cansó de aplaudir cuando por las pantallas se veían videos de los logros brasileños en los diferentes deportes.