14 oct 2026

Los insectos aumentan la carga eléctrica atmosférica

Un equipo de científicos ha descubierto que las abejas melíferas pueden producir tanta carga eléctrica atmosférica como una nube de tormenta, lo que demuestra que algunos seres vivos pueden modificar la electricidad atmosférica y configurar fenómenos meteorológicos.

Abejas.jpg

A través de la técnica BeeSense entrenan a las abejas para detectar el Covid-19.

Foto: Pixabay.

Los científicos llegaron a esta conclusión después de medir los campos eléctricos cerca de los enjambres de este tipo de abejas.

Los detalles se publican hoy en la revista iScience.

El estudio recuerda que la electricidad atmosférica contribuye a configurar los fenómenos meteorológicos, ayuda a los insectos a encontrar alimento y eleva a las arañas en el aire para que migren a grandes distancias.

“Siempre nos fijamos en cómo la física influía en la biología, pero en algún momento nos dimos cuenta de que la biología también podía influir en la física”, explica Ellard Hunting, biólogo de la Universidad de Bristol y primer autor del trabajo.

Por eso, “queríamos saber cómo utilizan los distintos organismos los campos eléctricos estáticos que están prácticamente en todo el entorno”, aclara.

Al igual que la mayoría de los seres vivos, las abejas llevan una carga eléctrica innata.

Para hacer el estudio, el equipo comprobó que los enjambres de abejas varían la electricidad atmosférica entre 100 y 1.000 voltios por metro. A partir de esa información, desarrollaron un modelo que puede predecir la influencia de otras especies de insectos.

“El modo en que los enjambres de insectos influyen en la electricidad atmosférica depende de su densidad y tamaño”, afirma Liam O’Reilly, biólogo de la Universidad de Bristol y coautor de la investigación.

Así, “calculamos la influencia de las langostas en la electricidad atmosférica porque, dado que forman enjambres a escala bíblica –con un tamaño de 460 millas cuadradas y 80 millones de langostas en menos de una milla cuadrada– su influencia es probablemente mucho mayor que la de las abejas”.

“Hace poco que descubrimos que la biología y los campos eléctricos estáticos están íntimamente ligados y que hay muchos vínculos insospechados que pueden existir en diferentes escalas espaciales, desde los microbios del suelo y las interacciones entre plantas y polinizadores hasta los enjambres de insectos y, quizá, el circuito eléctrico global”, concluye Ellard Hunting.

Más contenido de esta sección
Un equipo científico británico descubrió una nueva especie de dinosaurio de largas garras a partir de un fósil craneal hallado en la Isla de Wight y que había estado escondido en un cajón durante más de 100 años.
Fue contemporánea de Charles Darwin, vivió dos guerras mundiales y sobrevivió grandes pandemias, desde la gripe española al covid: Jonathan, la tortuga más longeva del mundo, tiene 194 años. Un análisis de su privilegiada genética reveló el secreto de su eterna juventud.
La yaguareté Luna ya disfruta anticipadamente el Día Mundial de los Animales, que se recuerda este domingo, con un refrescante chapuzón en el Centro Ambiental Tekotopa de Itaipú. En Paraguay, la especie se encuentra amenazada y forma parte de la lista de mamíferos en peligro de extinción.
Varios niños y adultos tuvieron la oportunidad de ver de cerca animales como tucanes e incluso un yaguareté en el marco de una jornada de bienestar animal en un centro ambiental de la Itaipú Binacional.
Un inusual torneo organizado en redes sociales para coronar al perro callejero más gordo de Nueva Delhi ha llevado a miles de internautas a votar en urnas virtuales y a lanzar campañas electorales humorísticas, en medio de un debate sobre la presencia de estos animales en la capital india.
Los perros, al igual que los humanos, tienden a basarse más en las consonantes que en las vocales a la hora de identificar los límites de las palabras en el habla, según sugiere un estudio que publica Science encabezado por investigadores húngaros.