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Los héroes de la última gran conquista

 

Guillermo Areco, Rodrigo Cancián y César Escobar
deportes@uhora.com

Ya son 4 décadas de una memorable conquista. La Selección Paraguaya en el año 1979 conquistó por segunda (y última vez), la Copa América, tras una fabulosa campaña. ÚH reunió a los héroes de la gesta, para rememorar la gloria continental.

La Copa arrancó con altura, viajando a Quito. Con el doble triunfo ante Ecuador que invitaba a soñar: “Nos preparamos bien, con el objetivo de no desgastarnos y traer un resultado positivo. Fue un tremendo esfuerzo sortear esa dura prueba como lo fue en la altura. Entre todos empujamos cuando las piernas no respondían y esa victoria fue clave para conseguir la clasificación”, refirió Arecio Neni Colmán.

“Teníamos hambre de gloria. Sin mucho roce internacional, los muchachos sabían que era una gran oportunidad de pegar el salto, y esa ambición fue tan importante, que aún sigue resonando en la historia del fútbol paraguayo, un éxito que se hacia esperar”, agregó Pedro Nelson Fleitas.

ANTE LA GARRA CHARRÚA. Se venía Uruguay, múltiple campeón continental. En el Defensores un empate sin goles oscureció el panorama, a lo que el capitán Aldo Florentín rememoró: “En el Centenario fue una verdadera batalla. La lluvia torrencial que cayó en Montevideo hizo imposible que se juegue al fútbol, pero los uruguayos temerosos a que se postergue el compromiso, y que los jugadores de Olimpia puedan reforzar al equipo en otra fecha, presionaron a que se dispute esa noche”.

En dura lucha, y con un tercer equipo armado en la semana, la Albirroja logró un empate 2-2, lo que le permitió avanzar a la etapa semifinal: “Fue heroico, sacamos adelante dos veces la desventaja. Era muy complicado, pero el grupo siempre creyó en lo que se podía. Jugar en Uruguay era difícil, en esa época representaba mucho en Conmebol”, puntualizó el capitán.

UN ESCOLLO COMO BRASIL. La “suerte” nos hizo bailar con la más fea, Brasil. El sorteo determinó jugar en casa y definir de visita.

En el Defensores el triunfo fue por 2-1, a pesar de merecer más, como lo puntualizó Eugenio Morel: “Fue un partido inolvidable que pudo quedar en la historia, porque merecimos ganar por 4 goles o más. Esa gran exposición futbolística nos hizo entender de que estábamos a la altura del desafío y que no importaba que ellos de local metieran 100 mil o 200 mil personas, en la cancha no tenían ventaja”.

El desquite fue en Río de Janeiro, en el mítico Maracaná; “Los locales metieron mucha presión sicológica. En el Hotel, en todo momento repetían la última goleada de Brasil, por ello el DT mandó sacar todos los televisores. Camino al estadio, el bus se descompuso varias veces y quedamos varados en medio de la hinchada. Pero todo eso no nos amilanó, al contrario, nos hizo dar cuenta que también nos temían” aseguró Florentín.

Fue la noche en el que Romerito se hizo grande, consiguiendo el empate 2-2 que dejó en silencio al coloso de Brasil.

LA CONQUISTA DE AMÉRICA. La gran final fue frente a Chile, en tres juegos, con definición extra en Buenos Aires. Para Florentín, la Copa había dejado lecciones: “Todos los partidos tuvieron su grado de dificultad, porque el sistema de competencia hacía fuertes mañas en esa época”.

En Asunción, Paraguay arrollo a Chile capitalizando un contundente 3-0. “De locales fuimos muy superiores y en la revancha se nos complicó (derrota 1-0). La bronca fue doble, por perder y por mi expulsión”, recordó Morel a lo que sumó: “Al minuto 10' en una corrida, Bonvallet me salió al cruce y me tiró como a 4 metros, reaccioné metiéndole una trompada y nos echaron a los dos. Para el tercer partido tuve que viajar por mi cuenta a Argentina, lo sufrí el triple el no poder entrar a jugar”.

La pulseada final fue en el José Amalfitani de Buenos Aires: “El destino quiso que tenga la chance en ese juego consagratorio, tenido por delante a figuras importantes. Fui el único solence en la final de América”, rememoró Amado Pérez, a lo que agregó: “El entrenador, fue claro, simplificó con un ‘entrá y hacé lo que sabés’, y entré con la mentalidad de que a mí no me pasa nadie. Fue un partido reñido, bien jugado. Me peleé mucho con los rivales que eran grandes, fuertes, nos decíamos de todo, pero todo eso quedó en la cancha. Esa noche me divertí saliendo campeón de América, ingresé con la convicción de hacer goles, lastimosamente no lo logré, pero mi buen trabajo me valió una transferencia esa misma noche al Club Vélez Sarsfield”.

Los héroes de la Copa del 79 confían en que la actual Albirroja realice una buena gestión en Brasil 2019. A 40 años de la última gran gesta a nivel de selecciones, la generación dorada de jugadores que expusieron en lo más alto al fútbol paraguayo aguardan que se renueven los títulos.

El profesor Ranulfo Miranda no necesitaba gritar. Tenía ideas claras y conocimiento de sus jugadores y nos hacía sentir los mejores. Aldo Florentín

La del 79 fue una verdadera selección, porque todos los clubes colaboraron. Jugábamos al 4-3-3, con gente rápida y de buena técnica. Arecio Neni Colmán

En nuestra época había extraordinarios jugadores y ese proceso logró el complemento de grupo que nos hizo un equipo fuerte. Pedro N. Fleitas

Este título fue del grupo para la gente. Queríamos defender a la Albirroja, por encima de cualquier estímulo económico. Eugenio Morel

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