Sucesos

Los cinco asesinatos en una familia se habrían dado de manera secuencial

 

Fuentes policiales comentaron que, según relatos extraoficiales de Bruno Javier Marabel (19), en la noche del martes 2 de octubre pasado salió de su lugar de trabajo, se dirigió a la casa ubicada en Oliva casi Montevideo –donde convivía con su esposa Dalma Rojas Rodas y toda su familia– y encontró a su suegro, Julio Rojas, en la sala, jugando un juego electrónico. Apenas llegó, el hombre lo comenzó a hostigar con un tema de préstamo. Aquello se transformó en una discusión y, finalmente, Marabel se apoderó de un cuchillo y se abalanzó sobre Rojas, hiriéndole de una estocada en el pecho, sin previo forcejeo.

Los ruidos habrían despertado a Elba Rodas, esposa de Rojas, quien fue a ver lo que acontecía en la sala y también inició una lucha con Bruno, perdiendo igualmente la vida a manos del yerno, quien en ese momento se detuvo.

SECUENCIAL. Con base en estos datos revelados extraoficialmente, la fiscala Esmilda Álvarez dijo ayer en el programa La Lupa, de Telefuturo, que manejan la hipótesis de que los crímenes habrían ocurrido de manera secuencial, con un lapso de tiempo entre las ejecuciones de unas y otras víctimas. “Confirmamos la hipótesis de que había dos alternativas: él (Bruno Marabel) no pudo hacer esto solo, y si así fuera, lo habría hecho en forma secuencial y no de una vez”, explicó la agente.

De hecho, según los relatos extraoficiales, Marabel aguardó más de una hora después de ocurridas las dos muertes y fue a avisar a Dalma que había matado a sus padres. Ella corrió a la sala a verificar y se enfrascó también en una pelea con su pareja, quien terminó matándola al igual que a sus padres.

De los niños ya no tuvo noción en qué momento aparecieron en escena ni cómo los mató, según esta versión.

OSCUROS. Sin embargo, la representante del Ministerio Público insistió en que se mantiene la hipótesis de que el principal sospechoso del quíntuple asesinato no habría actuado solo, a juzgar por el esfuerzo requerido para cavar y trasladar en carretilla los cuerpos desde la casa, donde cayeron muertos, hasta las fosas. Además, siguen existiendo para la Fiscalía ciertos “lapsos oscuros” en la investigación de la cronología de los hechos.

La fiscala Álvarez dijo, además, que con base en los datos recabados en la causa, saben con firmeza los tiempos en que estas personas estaban aún con vida. “Son tiempos diferentes, eso puedo afirmar”, añadió.

“Ya podemos establecer hasta cuándo estuvo en escena, haciendo una vida normal, cada una de estas personas. En el caso de Julio Rojas, fue hasta el 2 de octubre. Unos días antes, cuando el señor seguía vivo, se la ve por última vez a Dalma en sus actividades diarias, al igual que a los chicos. Son elementos que sirven para ir completando estas hipótesis, que aún tienen aristas oscuras, pero estamos avanzando”, comentó.

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