08 abr. 2026

Los 100 días y los 23

Horacio Cartes llegó a los 100 días de gobierno, ese plazo marcado no tanto para evaluar a profundidad su gestión, sino para medir su capacidad de liderazgo, calibrar sus intenciones y ver su hoja de ruta.

Foto: UH Edicion Impresa

Foto: UH Edicion Impresa

Si con Fernando Lugo la expectativa tenía sabor a esperanza, en el caso Cartes tenía rasgos de dudas tendiendo a desconfianza. De todos los outsiders que llegaron a la presidencia de la República (Wasmosy y Lugo), él era el más desconocido de todos, por tanto, el enigma era su sello. Esas dudas estaban marcadas por los cuestionamientos al origen de su fortuna y la forma en la que entró a la política.

los primeros pasos. La elección del Gabinete es la primera señal que da un presidente. Cartes fue claro en este sentido. Eligió un Gabinete eminentemente técnico y con ello marcó la cancha con el Partido Colorado y la clase política en general. Fue su primer mensaje político que tuvo alta aprobación ciudadana.

Sin embargo, ese Gabinete por el que se jugó la cabeza no le está dando resultados óptimos, especialmente el económico. Cartes ya dio tirón de orejas especialmente al ministro de Obras (Ramón Jiménez Gaona), ya que la paralización de las obras viales está causando un recesión económica. El ministro de Hacienda, Germán Rojas, está recibiendo las críticas más ácidas desde el sector privado, pero sigue teniendo el apoyo presidencial.

La ANR es el muro de los lamentos de los constructores, los proveedores del Estado que no reciben aún su paga del Estado y que provoca una cadena de crisis económica con alto impacto en los comercios.

La dirigencia colorada cree que el alto perfil técnico, pero con desconocimiento absoluto del manejo del Estado, sumado a la ignorancia de la realidad nacional de muchos de los ministros, es el Talón de Aquiles de Cartes. Que a los ministros les falta esa visión social y la capacidad de resolución que solo los políticos tienen.

En este tren, esperan una señal del presidente en cuanto a determinados ministros cuyos nombres ya están en la lista de despidos.

gestiÓn. En este breve tiempo, Cartes delineó una hoja de ruta netamente económica: Ley de Responsabilidad Fiscal y la Alianza Público Privada fueron sus victorias más resonantes. Ambas coartan atribuciones del Congreso.

Estableció alianzas claves con bancadas, especialmente la del PLRA, y a pesar de algunas disidencias en la misma bancada colorada, el Congreso hasta hoy no puede decir no a sus planes.

Cartes gobierna a su estilo, como empresario. Esa imagen de gestor se mantiene y gusta, según la encuesta que viene publicando este diario, que dio cifras sobre los 100 días. Un 53% calificó de regular su gestión, mientras un 29% aprueba con aplausos y solo un 13% desaprueba su gestión. Este resultado revela que la gente aprueba discretamente su gobierno, pero sobre todo mantiene una alta expectativa. Nada mal para alguien que llegó a la presidencia votando por primera vez en su vida.

los 23. El solitario reinado de Cartes tiene su explicación: la decadencia de la clase política representada en el Parlamento. La contracara del Ejecutivo es el Congreso, que debe ejercer el rol de contrapeso al Poder Ejecutivo.

En este escenario, el presidente ha logrado doblegar posiciones no tanto por la convicción de sus planes, sino por el estado de deterioro institucional al que ha llegado el Parlamento, que a pesar de sus razones no pudo oponerse cuando el Ejecutivo pidió poderes especiales en materia de seguridad y economía.

ojos vendados. En este contexto, mantener la inmunidad al senador Víctor Bogado fue el error mayor de los congresistas, que no supieron ver, por prepotencia política sumada a la ignorancia y nula visión, que la paciencia ciudadana tiene sus límites y que si bien es altamente tolerante con la corrupción, no digiere la falta absoluta de moral.

A la primera manifestación de repudio, algunos senadores liberaron sus enanos fascistas y se burlaron de la gente. Los oviedistas Bóbeda y Oviedo Matto, la liberal Blanca Fonseca, el comisario-senador Núñez, y algunos diputados como Durand, Barrios, o Villalba. Luego algunos se arrepintieron, como el senador Bacchetta, que luego de ser el abogado defensor de Bogado, ahora le pide su desafuero. La degradación institucional del Parlamento no es causa de los 23, pero sí estos fueron los que le dieron el tiro de gracia. Hoy están en un túnel sin salida. Las vías para airear la presión pasan por la voluntad de Bogado de entregar su cabeza o que el Senado le corte a él.

Mientras esto no suceda, Cartes seguirá reinando solo, porque el poder que debe controlarlo está tan ensimismado en proteger su propia inmoralidad.