Por Patricia Lima
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La leche se sirve calentita en los vasos de los 500 niños y niñas de las cuatro escuelas de Loma Grande. No tiene los aditivos de hierro y vitaminas del producto en polvo envasado. Pero los padres tienen la certeza de que es leche pura. Ellos mismos la ordeñaron. Y un grupo de mamás se encargó de hervirla.
El Plan Nutricional Escolar de este municipio inició en el 2004, como una iniciativa que un grupo de vecinos presentó a la Intendencia local. Desde su inicio, el objetivo fue suplir los planes de complemento escolar del Ministerio de Educación y de la Gobernación de Cordillera, que siempre llegaban a destiempo, explicó Eusebio Ríos, coordinador del Consejo de Educación y Desarrollo.
“Existe la ley del vaso de leche que es un derecho, pero los padres y madres de familia la desconocen. El aporte del MEC nos llegaba dos meses antes de terminar las clases y no teníamos tiempo para distribuirla”, relató Ríos. Fue así que pensaron en la posibilidad de utilizar la leche de los tambos locales, para garantizar la calidad y el buen tiempo del producto, agregó.
Con este análisis, nació el programa nutricional. El Consejo de Educación de Loma Grande se conformó hace 4 años y al elaborar un diagnóstico detectó el problema de la mala nutrición de los niños y niñas que provocaba un bajo desempeño escolar. La propuesta fue distribuir una merienda en las escuelas, por lo menos, 3 veces a la semana.
La inversión ha ido creciendo en proporción geométrica. El primer año, la Municipalidad otorgó un aporte de 3 millones de guaraníes. Al año siguiente fueron 5 millones, luego 10 millones y este año se prevé destinar en total 23 millones de guaraníes, de los cuales 14 millones va al vaso de leche y los 9 restantes, a legumbres y verduras para complemento nutricional.
El costo de cada vaso de leche es de 270 guaraníes y el de cada plato de caldo, unos 400 guaraníes.
El proyecto tiene dos ejes centrales: mejorar la nutrición y el aprendizaje de los escolares, y además, potenciar la producción local a través de la organización vecinal. Las legumbres y verduras son adquiridas de huertas locales, mientras que la mitad de la leche proviene de dos tambos comunitarios creados hace un par de años.
La producción láctea comunitaria todavía es escasa e impide abastecer totalmente la necesidad de las escuelas. Pero con la venta segura de la leche, se espera ir aumentando la capacidad, explicó el intendente Víctor Hugo Giménez.
De buena calidad
Padres y madres son los que preparan los alimentos. El trabajo voluntario es la contrapartida de cada escuela al aporte municipal. La ventaja –explicó Ríos– es que los alimentos tienen el mismo sabor de lo que se prepara en la casa, y los niños comen gustosos. “Vemos que les gusta y nosotros estamos tranquilos porque sabemos que tiene buena calidad”, indicó.
Organización es clave
El intendente de Loma Grande destacó que la gestión y el control local es una alternativa para evitar la corrupción. “No puedo opinar lo que está pasando en otras instituciones”, señaló con respecto a las denuncias en programas de asistencia nutricional. “Pero sí puedo opinar de Loma Grande, aquí toda la gente participa, se ve de donde está viniendo la leche, es leche nueva, los vecinos, los padres son dueños de las vacas donde se extrae la leche, les ayuda económicamente a los lugareños. Queremos que se sepa que es prioridad del gobierno municipal”, dijo.
Se apoya la producción local
El Plan Nutricional Escolar y Familiar de Loma Grande se diferencia de los proyectos de nutrición diseñados a escala nacional en el hecho de que la inversión queda a nivel local. En los proyectos similares a gran escala, todos los insumos provienen del extranjero.
Por ejemplo, el Programa de Asistencia Alimentaria Nutricional (Proan) adjudicó la compra de 604.800 kilogramos de leche en polvo a la importadora JVL Meta SRL, que adquiere la mercadería en el Brasil. Se trata de una inversión de casi G. 10.000 millones del presupuesto estatal, que mayoritariamente fortalecerán las industrias lácteas de la zona del Mato Grosso do Sul.
Jorge Franco, gerente de la firma contratista –actualmente intervenida por sospecha de irregularidad en el contrato–, puntualizó que en el país no existe ninguna planta deshidratadora de leche, por lo que la totalidad del producto debe ser importado. Esto genera limitaciones. A nivel regional existe déficit en la oferta de leche en polvo, ya que prácticamente toda la producción uruguaya y argentina está comprometida al mercado europeo. Esto obliga a comprometer millonarios adelantos, para acceder al producto. Saric, otra empresa adjudicada por el Proan para la compra de leche en el 2006, rescindió contrato porque aumentó el impuesto de la exportación láctea argentina.
Una de las interventoras del Proan, Zuny Zarza, justificó la compra de leche en polvo señalando que en programas de cobertura nacional es necesario optar por productos de más fácil manejo y menor riesgo de caducidad. La leche fluida representa grandes volúmenes de difícil transporte y con dificultad de conservación, indicó.