Política

“Lo primero que hicimos como nuevo Gobierno fue eliminar los privilegios”

Las políticas de austeridad del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador en México, quien se bajó el sueldo y eliminó privilegios a legisladores y otros, son algunos cambios que relata la diputada oficialista.

El pasado 1 de diciembre asumió como nuevo presidente de México Andrés Manuel López Obrador, electo por la coalición Juntos Haremos Historia, conformada por el Movimiento Regeneración Nacional (Morena), el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES). En su discurso, anunció que se bajaba el sueldo y que nadie ganaría más que el presidente, eliminó privilegios e impulsa un cambio social calificado como “gobierno de los pobres”, según nos relata una de las partícipes de este cambio radical, la diputada de origen chinanteca, un grupo étnico de Oaxaca, Irma Juan Carlos.

- ¿Cómo fue el proceso para poder alcanzar la victoria electoral?

- En el 2006 el fraude electoral nos destrozó la esperanza, en el 2012 vimos cómo la derecha se unió mientras los pobres no logramos una unidad para enterrar a un régimen que nos dañaba, en el 2018 lo pudimos hacer, y hoy México sueña y tiene esperanza en este nuevo gobierno que fue impulsado desde abajo, que logró llegar gracias al apoyo del pueblo. La gente que estaba acostumbrada a dar su voto a cambio de una dádiva, esta vez votó de manera consciente... Antes votaban por el PRI (Partido Revolucionario Institucional) a cambio de dinero, una despensa o un paquete de vivienda. Esta vez hubo una gran participación, de 70 a 80%, personas que apostaron a un cambio, y gracias a esa gran diferencia se evitó otro fraude electoral.

- ¿El presidente anunció en su primer discurso que llevaría adelante una política de austeridad, y que empezaba por él mismo bajándose el salario, y que nadie podía ganar más que él. ¿Cómo va este proceso y el apoyo del Parlamento?

- Afortunadamente el trabajo que hicimos desde abajo nos permite tener una mayoría en las cámaras de Diputados y de Senadores, no es una mayoría calificada pero sí simple, y nos permite trabajar las leyes secundarias y aprobar presupuestos. Desde que llegamos impulsamos los cambios que prometimos y en ese sentido, antes que llegáramos, la izquierda había impulsado un proyecto para reducir los salarios de los servidores públicos, pero estuvo congelada 7 años. Ahora que logramos la mayoría necesaria, pudimos sacarla del archivo y aprobarla tal cual como estaba, porque esa fue nuestra promesa. Esa “Ley de remuneraciones de servidores públicos” la aprobamos sin modificarla para agilizar su puesta práctica, y con esa ley se baja el salario de todos los funcionarios públicos.

- ¿Cómo se vio esto en el propio Congreso?

- En nuestro caso nosotros lo hicimos desde que llegamos, ya no recibimos los mismos salarios que antes recibían los diputados, y no tenemos los beneficios y privilegios que antes tenían. Esa parte había que hacerlo, pero otros funcionarios del viejo régimen se resisten, y varios presentaron amparos donde lograron que jueces no permitan que se les baje el salario. Nuestra ley dice que nadie puede ganar más que el presidente, y él gana 108.000 pesos al mes (casi G. 35 millones). Si una persona tiene dos salarios en la función pública, la suma de estos salarios no debe superar los 108 mil pesos.

- ¿Qué otra ley fue aprobada en este sentido?

- Después de esa ley aprobamos la Ley de Austeridad, que obliga a los tres niveles de gobierno a reducir los gastos corrientes, de personal, es decir, gastos innecesarios, como contratar personal demás, porque al entrar al gobierno descubrimos que habían muchos “aviadores” (planilleros). Por ejemplo, un diputado tenía hasta 200 empleados en los tiempos del PRI, increíble, y eso es imposible, porque el Congreso tiene 500 diputados. O sea, el Estado pagaba hasta a los empleados de los partidos políticos para hacer trabajo político, y hoy eso ya no va a ser posible gracias a las medidas legales y administrativas que nos ayudan a vigilar que no haya excesos en los tres niveles de gobierno.

- ¿Qué otros privilegios habían antes?

- En una componenda entre los legisladores y el ex presidente Enrique Peña Nieto, había un acuerdo para que los diputados se etiquetaran un recurso para obras públicas, y estas se destinaban a los municipios. El problema era que al momento de recibir ese recurso, el diputado condicionaba el apoyo, y decía “te doy un millón de pesos y a cambio me das el 20% de porcentaje”, o sea, el municipio llevaba al final 800 mil y el diputado 200 mil. Hoy ningún diputado va a recibir más eso y va a ser el Ejecutivo el único que ejecute. También se están haciendo diagnósticos, análisis, verificaciones para impulsar las obras, porque era común que las obras antes iban a los compadres y amigos de los funcionarios públicos.

- ¿Hubo muchas irregularidades que se dieron?

- Antes, en los programas federales, los beneficiarios debían hacer un aporte de acuerdo al grado de marginación en que viven, y la más grande es de 50%, por ejemplo, si solicitas un aporte de 1 millón, debías aportar 500 mil pesos, y cómo un campesino va a tener para este aporte, y quién sí recibía este beneficio, pues los grandes terratenientes y los empresarios que ya tienen sus cadenas productivas bien establecidas, entonces ellos ganaban 500 mil usando el aporte que debía ir al productor. Y cada año sacaban provecho del gobierno y cada año se volvían más ricos, mientras los campesinos nunca obtenían la ayuda.

- ¿Cómo se está encarando eso ahora?

- Hoy se está vigilando que los pequeños productores sean los beneficiarios, de manera que México sea un país autosuficiente, para que México trabaje en el campo y haya menos migración, para que la gente se quede en su pueblo, que trabaje, tenga dinero y no seda a la separación de la familia. Hoy México va a invertir en los pequeños productores y por eso ese recurso ya no lo manejamos los diputados, sino las propias dependencias del gobierno federal, que autorizan el apoyo mediante una verificación en campo, es decir, las cosas han cambiado bastante y a muchos les está costando entender, porque no creían que el presidente Andrés Manuel iba a cumplir su palabra.

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