Por Esteban Acevedo
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Llegar al trabajo a la mañana se ha convertido en un calvario, por las extensas colas de vehículos. Los semáforos son apenas una ayuda que no es suficiente. La Municipalidad reconoce el problema pero no tiene proyectos inmediatos.
A partir de las 6, cuando el sol comienza a brillar, la ciudad capital adquiere un movimiento que por repetitivo se ha convertido en algo casi desapercibido. Esto ocurre específicamente en las avenidas de acceso, que en pocos minutos se llenan de vehículos con gente apurada por llegar a sus lugares de trabajo o acercar a los chicos a la escuela, entre otras actividades.
Durante un recorrido efectuado por un equipo de Última Hora durante todo el trayecto de Limpio a Asunción por la avenida Artigas; de Luque pasando por España y de Capiatá por las avenidas Mariscal López y Eusebio Ayala, se pudo notar el estado de saturación que presentan esas vías de acceso debido a la sobrepoblación vehicular.
“Esto es cosa de todos los días, desde hace unos seis meses. Lo peor es que cada día llegar al centro de Asunción se vuelve más dificultoso y lento”, afirmó el Dr. Denis Olmedo, médico residente en San Lorenzo que diariamente debe trasladarse en las primeras horas de la mañana a su lugar de trabajo en un sanatorio de la capital.
Para María Magdalena Pineda, empleada de una casa de seguros en el centro de Asunción, la cuestión es más complicada porque debe tomar dos colectivos desde su lugar de residencia en Caacupemí (Areguá).
“A menos que salga de mi casa a las 5 de la mañana –su horario de entrada es las 7.30– tengo que viajar parada, generalmente apretujada todos los días hasta tomar otro micro en Mariscal López, donde la situación es aun peor”, indicó.
Por la ruta III, el viaje tanto para vehículos particulares como para colectivos es regular hasta Mariano Roque Alonso, donde a partir de las 6.30 comienza a ser lento por el gran movimiento vehicular.
Lo mismo ocurre con la ruta II hasta llegar a San Lorenzo, que según pudimos constatar es el punto de mayor confluencia con una cifra aproximada de 40.000 vehículos en los días de semana tanto por Mariscal López como por Eusebio Ayala, según los datos de la Municipalidad de Asunción.
Una situación común consiste en la gran variedad de medios de locomoción que circulan por los accesos a la capital.
Colectivos y camiones de grande, mediano y pequeño porte, automóviles, transganados, transportadores de materiales de construcción, ambulancias, carritos tirados por caballos, motocicletas e incluso bicicletas confluyen presurosos rumbo a Asunción en las primeras horas de la mañana. El derecho que otorga una vía preferencial, así como el respeto del uso de carriles para el desplazamiento, es letra muerta.
Cruces conflictivos en el acceso por avenida España
Llegar a la capital por la avenida España tiene inconvenientes especiales en algunos puntos críticos que comienzan, por ejemplo, en la ruta General Aquino, de Luque, y su confluencia con el tramo que desemboca en la Autopista.
En ese lugar se amontonan colectivos, automóviles y motocicletas en la luz roja del semáforo, que tiene el mismo tiempo de duración para la vía secundaria.
Esto hace que se formen largas colas, que después continuarán en la avenida Madame Lynch, donde se suman vehículos que vienen de la ruta III (Limpio y Mariano Roque Alonso).
Con mayor caudal vehicular, el problema se agudiza en el semáforo de República Argentina, donde comienza la avenida España con la calzada más angosta y, por tanto, más lenta y dificultosa para el tráfico.
A medida que se avanza hacia el centro de Asunción el tránsito se torna muy lento.
La espera en los semáforos de Sacramento y General Santos fastidia, y aun más en la confluencia de Perú y Brasil, el último nudo antes de entrar al microcentro.
A la queja generalizada por la falta de agentes de Tránsito se suman los motociclistas. Estos son acusados de entorpecer el tráfico por no respetar las normas de tránsito.