Por Marisol Ramírez
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Cinco actores se turnan en papeles de distintos tonos y colores en la comedia Gordas, que ofrece funciones mañana y el sábado, a las 20, en el auditorio Manuel de Falla del Juan de Salazar (Herrera 834). Acceso libre y gratuito.
Los teatristas interpretan roles femeninos y masculinos, a fin de contar historias acerca de todo tipo de discriminación, más allá de lo que hace referencia al exceso de peso, como da a entender el título.
La dramaturgia y dirección corresponde a Hugo Robles (Guapas), quien aclara que la puesta no tiene nada que ver con Gorda, una comedia argentina que habla sobre los amores de una mujer que sufre obesidad.
Robles se inspiró en el libro Debate teórico paraguayo. Legislación antidiscriminatoria, de la socióloga Line Bareiro, además de vivencias personales, de amigos, conocidos y comentarios realizados en medios de comunicación.
“La discriminación trasciende la raza, religión o género. Abarca creencias políticas, condición social y económica, aspecto físico, orientación sexual y la misma forma de lenguaje, entre otras circunstancias”, amplía Robles.
Gordas, utiliza la técnica brechtiana para distanciar al personaje de la persona, “algunas historias son tan crueles, que a veces ver a un hombre hacer de mujer, aún si es una historia muy densa la que cuenta, la suaviza con el humor que genera”, explica.
A través del hilo conductor de las historias de dos mujeres obesas, se desarrollan situaciones que, además, rescatan modismos típicos del ñe’ênga paraguayo y frases populares.
“Usamos un lenguaje coloquial, sin tabúes, directo e invasivo. Siempre cuidamos el humor y la estética”, añade el director.
VISIÓN ACTORAL. Silvio Rodas, Manuel Portillo, Aldo Calabrese, Roberto Cardozo y Esteban Martínez -quien reemplaza a Ricardo Chávez-, son los protagonistas de las historias que componen Gordas.
Rodas encuentra a esta propuesta como divertida y desopilante, aunque también “nos hace tomar conciencia de nuestros prejuicios con respecto a las diferencias”, señala.
El actor recomienda esta farsa y sátira a jóvenes y adultos, quienes podrán “ver al ser humano más allá del paquete que lo envuelve, y superar los límites de un pensamiento distinto”.
Aldo Calabrese, quien trabaja con Robles hace tiempo, opina que es una gran ventaja trabajar con el director que además es dramaturgo. “Es un director abierto, que acepta los aportes de los actores. Trabajar con él es jugar y divertirse a la par del trabajo actoral”, asegura.