Claudio Acosta creó al payaso Letony hace más de dos décadas, después de que el artista contratado para una celebración comunitaria no se presentara. Hoy combina música en vivo, teatro y títeres en un espectáculo familiar inspirado en el legado de Sinosé.
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“Ustedes van a llevar el legado musical infantil después de nosotros”. Esas fueron, según recuerda Claudio Acosta, las palabras que Luis Amado Solís, el recordado payaso Sinosé, le escribió después de conocer el proyecto de La Banda de Letony.
La frase significó mucho más que una felicitación para Acosta. Sinosé había sido uno de sus grandes referentes desde la infancia y, con el paso de los años, se convirtió también en su amigo. Ambos llegaron incluso a conversar sobre la posibilidad de grabar una canción juntos, pero la enfermedad y posterior fallecimiento de Solís impidieron concretar aquella colaboración.
“Cuando Sinosé ya no esté, te voy a dejar la posta”, le habría expresado también el artista. “Fue algo muy emocionante porque ellos fueron mis ídolos de pequeño. Que un referente como Sinosé me dijera eso me dio muchas fuerzas para seguir peleando y sosteniendo este proyecto”, recordó Acosta.
Aunque la canción quedó pendiente, Letony decidió continuar trabajando para mantener viva una tradición del espectáculo infantil paraguayo: La del payaso que no se limita a animar, sino que canta, interpreta música y construye un lenguaje propio para comunicarse con los niños y sus familias.
Un payaso nacido de la improvisación
La historia del personaje comenzó hace más de 20 años. Acosta era entonces organizador de eventos y preparaba celebraciones por el Día del Niño, destinadas a chicos de escasos recursos de su barrio.
Para una de aquellas jornadas contrató mediante un anuncio del periódico a un payaso que finalmente no se presentó. Ante la ausencia del artista y con los niños esperando, decidió buscar algunas ropas viejas en su casa, maquillarse y asumir él mismo el espectáculo.
“Fue el peor espectáculo de todos los tiempos”, recordó con humor. Sin embargo, aquella experiencia despertó algo que ya no abandonaría. Comenzó a investigar y estudiar el clown, hasta convertir aquella improvisación inicial en un oficio respaldado por su formación como licenciado en Teatro.
Desde el comienzo buscó que su personaje fuera flexible y accesible, capaz de llegar también a familias y comunidades que no podían costear un espectáculo infantil.
Su relación con Sinosé venía de mucho antes. Cuando era niño, sus padres le habían anunciado que los célebres payasos actuarían en su cumpleaños. Él se entusiasmó, reunió sus casetes y esperó aquel encuentro, pero la presentación finalmente no pudo realizarse.
“Me quedó como una espinita”, confesó. Años después, cuando ya organizaba actividades por el Día del Niño, tuvo la posibilidad de contratar a Los Payasos Sinosé. Ambos espectáculos se desarrollaron dentro del mismo evento y allí pudo conocer personalmente a Luis Amado Solís.
Para Acosta, la agrupación continúa siendo irrepetible. “Los Payasos Sinosé son inigualables. No va a haber otros como ellos. Marcaron un legado que nadie va a borrar en este país”, afirmó.
Un nombre nacido en la familia
El nombre de Letony también surgió de manera inesperada. Acosta se llama Claudio Antonio y desde joven era conocido como Tony. Cuando su hijo mayor –que actualmente tiene 18 años– era pequeño, pedía reiteradamente ver las grabaciones de las fiestas familiares.
El niño intentaba decir “quiero ver al payaso de Tony”, pero, como todavía no pronunciaba correctamente, decía “quiero ver al payaso Letony”.
Durante varios años, el nombre estuvo allí sin que Acosta percibiera su potencial. Tiempo después, mientras trabajaba con un amigo artista en una escultura para la iglesia de San Antonio, le relató aquella anécdota. Su compañero le hizo notar que el personaje ya tenía un nombre creado espontáneamente por su propio hijo. Así nació oficialmente Letony.
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Rock para una nueva infancia
El artista considera que el público infantil cambió profundamente durante las últimas décadas. Los niños crecen hoy rodeados de YouTube, TikTok, videojuegos y producciones internacionales que modificaron su ritmo de atención y su relación con el entretenimiento.
“El público infantil está muy actualizado. Ya no es solamente cantar El payaso Plim Plim de una manera tierna. Los niños de ahora están muy adelantados”, señaló.
Esa transformación llevó al equipo a apostar por el rock infantil y por un espectáculo diseñado para mantener la atención desde el principio hasta el final.
Para Acosta, actuar como payaso o clown constituye uno de los desafíos más exigentes dentro del teatro, precisamente porque obliga al intérprete a leer constantemente las reacciones de un público espontáneo y difícil de predecir.
La Banda de Letony busca diferenciarse de una animación convencional mediante la integración de música en vivo, recursos teatrales, títeres, personajes y una dramaturgia pensada para cada presentación.
“En cada segundo y minuto de nuestro espectáculo dejamos mensajes y valores. No lo hacemos de una manera improvisada, sino estudiada desde lo técnico, teatral y musical”, explicó.
Los títeres intervienen mediante escenas breves que abordan asuntos como el acoso escolar, el cuidado ante personas desconocidas, la importancia de no aceptar regalos de extraños, la higiene bucal, la asistencia a la escuela y el valor de decir la verdad.
Canciones propias y clásicos transformados
El repertorio combina composiciones originales con versiones de canciones conocidas, transformadas mediante códigos provenientes del rock.
Una de las propuestas toma la canción Pinocho y la fusiona con elementos de Bohemian Rhapsody, de Queen, además de referencias a Rata Blanca y otras agrupaciones que marcaron a varias generaciones. De esta manera, el espectáculo busca involucrar también a los padres que acompañan a sus hijos.
“Tenemos pensado el espectáculo para toda la familia. Los padres reciben muy bien estas fusiones porque reconocen el rock que marcó a su generación, y los niños también responden con entusiasmo”, expresó.
Entre las composiciones propias aparece El rock del pañal, una canción escrita por Acosta y su esposa, la artista visual Lidia Madruga, a partir de la experiencia con su hijo menor.
El tema retrata con humor el caos cotidiano de los padres primerizos: el niño que come, ensucia el pañal y convierte cada jornada en una batalla tan agotadora como entrañable.
Actualmente, el equipo trabaja “a puro pulmón” en la producción de un álbum de diez canciones infantiles, acompañado por videoclips.
Un proyecto construido colectivamente
El núcleo creativo está conformado por Claudio Acosta, Lidia Madruga y el guitarrista Doroteo “Toto” González Echeverría, nieto del reconocido músico Efrén “Kamba’i” Echeverría.
A ellos se suman, de acuerdo con las características de cada presentación, músicos profesionales vinculados con distintas agrupaciones nacionales y formaciones orquestales.
La propuesta se completa con personajes, títeres y recursos visuales que permiten articular música, humor y pequeñas historias dentro de un mismo espectáculo.
Acosta sostiene que el objetivo no consiste únicamente en hacer bailar o reír. Aspira a que los niños se retiren llevando enseñanzas que puedan reconocer y aplicar en su vida cotidiana.
“Queremos que se lleven mensajes, valores y, sobre todo, herramientas para cuidarse de los peligros que los acechan en el día a día”, manifestó.
La canción que quedó pendiente
La relación con Luis Amado Solís, continuó después de aquel primer encuentro. Acosta mantiene hasta hoy contacto con sus hijos y recuerda con especial emoción el mensaje que recibió tras presentar el proyecto en la Feria Palmear.
A partir de aquella conversación surgió la idea de unir musicalmente a Sinosé y Letony en una canción. El proyecto representaba el encuentro entre dos generaciones del entretenimiento infantil paraguayo: una que había acompañado durante décadas a miles de niños y otra que buscaba hablarle, desde el rock, al público actual.
La grabación no llegó a concretarse.
“Nos quedamos tristes porque no se pudo hacer el proyecto con Sinosé, pero yo sé que desde arriba él va a estar apoyándonos”, expresó Acosta.
Ahora, La Banda de Letony tiene entre sus principales objetivos culminar el álbum de diez canciones, producir sus respectivos videoclips y desarrollar una miniserie protagonizada por los títeres del espectáculo.
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El desafío es grande, pero también lo es la frase que acompaña a Claudio Acosta desde aquella última etapa de su amistad con Luis Amado Solís: Continuar la posta de la música infantil paraguaya sin intentar sustituir a quienes abrieron el camino, construyendo una identidad propia para los niños de este tiempo.