José Luis Paniagua, de EFE
La Habana-Cuba
El presidente de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, el argentino Carlos Álvarez, considera que Latinoamérica debe aprender a agregar lo diferente y no caer en la tentación “ideologista”.
En una entrevista concedida a EFE, el ex vicepresidente argentino reconoció las deficiencias que arrastra el Mercosur, al tiempo que destacó las perspectivas que se le abren, señaló la importancia de Bolivia y Venezuela para la región y criticó las acusaciones de ciertos sectores de Europa sobre el populismo en Latinoamérica.
Álvarez, que participó en el IX Encuentro de Internacional de Economistas sobre Globalización y Problemas del Desarrollo en La Habana, considera que en los procesos de integración “hay que ser pesimistas desde lo intelectual y optimistas desde la voluntad”.
“En América Latina estamos educados para fracturarnos y tenemos que educarnos para agregar y agregar lo diferente, porque hemos sido una escuela de sectarismos. Tenemos que tener la cabeza muy abierta y saber convivir con lo diferente, ser plurales”, señaló.
Vaticinó que “el proceso de integración sudamericana va a ser de distintas velocidades” y dijo que “lo comercial no va a tener que ser el capítulo principal como lo fue en los 90".
“Si no, no vamos a tener integración”, añadió.
PROCESO CONTRADICTORIO. El experto argentino señaló que el Mercosur se encuentra inmerso en “un proceso contradictorio”, en el que conviven “deficiencias, atrasos y asignaturas pendientes” con un proyecto que sigue siendo “muy sugestivo” y que con la incorporación de Venezuela y el interés de Bolivia y Ecuador, “va constituyendo el núcleo duro de lo que puede ser la Comunidad Sudamericana de Naciones”.
“Si trabajamos mucho con la Comunidad Andina (CAN) y hacemos una agenda y contribuimos a dar contenido, propuestas, iniciativas a la Comunidad Sudamericana de Naciones, podemos estar dando un paso importante”, señaló.
Reconoció que “hay una queja que es estructural en Mercosur”, pero destacó que los países tienen las economías normalizadas, hay “perspectivas interesantes” y ya no hay excusas para la armonización de las políticas macroeconómicas, al tiempo de reclamar mayor “supranacionalidad” para ayudar a los países “más chicos” del bloque.
Subrayó que “Venezuela es un país que suma muchísimo” al bloque que conforman, además, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y que su incorporación “cambió sustantivamente la percepción” de la marcha del proceso.
“Las ampliaciones son siempre conflictivas, pero hay que lograr el equilibrio entre profundización de lo que tienes y capacidad de ampliación, porque la capacidad de ampliación es lo que renueva el interés del bloque”, dijo Álvarez.
POSICIÓN EUROPEA. Descartó que las diferencias ideológicas entre los miembros puedan generar problemas en el Mercosur, señaló que “la integración es la unidad de lo diverso” y criticó que “en ciertos sectores de Europa se rasguen las vestiduras y digan que hay populismo en América Latina”.
"¿Y Europa no convivió con Berlusconi (Silvio, ex primer ministro de Italia), con un populismo de derecha, con un hombre que mezclaba sus intereses públicos con los privados?”, dijo, al pedir que desde afuera sean más “respetuosos” y “cuidadosos” con las valoraciones.
Álvarez destacó que Venezuela y Bolivia pueden, a través de su contribución energética, dar a la región “un modelo de desarrollo con mayor autonomía”, “seguridad estratégica” y hacerla una zona “más confiable y favorable a recibir inversiones”.
“Hay que evitar creer que la ideología reemplaza a las cuestiones concretas de la integración: la producción, la infraestructura, la energía. No hay integración ideológica, eso impide integrar lo diferente”, dijo Álvarez, al subrayar que “no se puede dejar a nadie fuera”.
Consideró que Sudamérica está en un “momento bastante positivo” y debe caminar con sus “contradicciones” y “conflictos” sin “sorprenderse con lo distinto”, lejos de la retórica y ofreciendo hechos a una población que ve, como en otros lugares, el proceso de integración “desde la distancia”.
“En América Latina tenemos un exceso de retórica, por eso tenemos una gran literatura pero tenemos muchos déficit en la cuestión del realismo político”, dijo.