Correo Semanal

La transformación urbana de Asunción durante los gobiernos lopistas

 

Ángela Karina Fatecha
Arquitecta angelafatecha@gmail.com

La ciudad de Asunción, desde sus inicios hasta la primera intervención urbana realizada por José Gaspar Rodríguez Francia, se caracterizó por ser un territorio con casas y chozas dispersas en manzanas islas entre zanjones y cárcavas que los raudales calaban a su paso.

La imagen urbana de la capital, aquella de implantación y crecimiento espontáneo siguiendo las características del suelo, se vio afectada durante el Gobierno francista. Las obras de demolición y construcción durante la dictadura tuvieron como objetivo generar una trama reticular, es decir, en damero. Estos trabajos dieron a la capital el aspecto posterior a un bombardeo. El Supremo nada hizo durante los años siguientes para mejorar la imagen de la ciudad.

Las calles, vías y ejes de circulación

En tiempos de Carlos Antonio y Francisco Solano López, las obras urbanísticas realizadas reforzaron la trama reticular iniciada anteriormente, sumándose la construcción de veredas, muelles, arsenales, depósitos aduaneros y el cementerio. Varias calles de la ciudad fueron niveladas y adquirieron la denominación que en su mayoría conservan hasta nuestros días.

Las decisiones tomadas referentes a la infraestructura vial reafirmaron los caminos del periodo de dominación hispánica, aquellas antiguas vías de conexión entre la capital y el resto de la provincia durante el periodo colonial, definiendo así los nuevos ejes de circulación y los polos de la ciudad. Por un lado, en la entonces zona periférica de la capital, en el punto estratégico donde convergían los principales caminos que se dirigían al norte, al sur y al este, el Gobierno decidió la ubicación de la estación San Francisco, hoy, Estación Central del Ferrocarril, vía principal de entrada y de comunicación de la capital con el interior de la república situada al extremo este de la ciudad.

En el otro extremo, del lado oeste, se instalaron los edificios correspondientes al Arsenal, al Puerto y a la Aduana, los dos últimos eran los puntos de partida para la comunicación con el exterior. Estos polos o extremos se vincularon por la calle El Paraguayo Independiente.

Allí donde terminaban o cruzaban los antiguos caminos reales dentro de la capital, en los nodos de conexión entre los caminos principales, se construyeron monumentos. Esto constituyó un recurso urbanístico y paisajístico que permitió generar puntos de referencia, crear perspectivas, otorgar escala urbana, conectar ejes y poner en valor el monumento. Las iglesias Santísima Trinidad y la Recoleta constituyeron estos puntos.

Respecto a la citada intención del Gobierno de reafirmar la trama reticular iniciada por el doctor Francia y el eje este-oeste definido por la calle El Paraguayo Independiente, es probable que la intervención urbanística no se haya limitado solo a eso. Quizás el plan urbanístico lopista haya querido partir del cruce de Asunción, definido por la calle citada anteriormente que pasa por la ciudad de este a oeste, y la calle Independencia Nacional, que atraviesa la capital de norte a sur, intersección ortogonal de la cual partirían todas las intervenciones urbanas a desarrollarse.

Las obras públicas

En 1855, el Gobierno de Carlos Antonio López levantó cerca de la ribera un arsenal y un astillero, destinados a depósito de armas y a construcciones navales. Las obras del estado privilegiaron y jerarquizaron el sector correspondiente al área fundacional de la ciudad con la construcción de edificios como la nueva Catedral y el Cabildo.

La ciudad se ensanchó y se urbanizaron las zonas correspondientes a los actuales barrios Santísima Trinidad, Mburucuyá y Botánico.

Los paseos

El Puerto y la galería llamada La Recova sobre la actual calle Colón, fueron los espacios de intercambio comercial al igual que los sitios de expansión y paseos para los habitantes de la ciudad.

Al mismo tiempo, es probable que, en esta época, la calle Palma –donde se encontraban nuevos edificios, como el Club Nacional, lugar de tertulias y reuniones de la élite; el Oratorio en construcción, el palacio de Benigno López y la proximidad al mercado– constituyese el eje del recorrido y paseo de los habitantes de Asunción.

La Estación Central del tren era entonces otro punto de recreo ya que los espaciosos salones ofrecían cómodos asientos y música, que se obsequiaba los domingos a los paseantes; haciendo del sitio un lugar atractivo y convocante.

La arquitectura

A este periodo corresponden el actual Palacio de Gobierno, construido para ser residencia particular del hijo de don Carlos, Francisco Solano; el Cabildo y la nueva Catedral, reedificada en su mismo enclave de tiempos de la colonia.

Don Carlos ordenó construir los templos de la Santísima Trinidad y de La Encarnación, este último hoy desaparecido. Al mismo tiempo, se realizaron trabajos de reparación de numerosas iglesias católicas, como las de San Roque, la Recoleta y de Lambaré, así como la construcción del Teatro de la Ópera o Teatro Nacional, la Aduana y los ya citados Oratorio, Club Nacional, y la Estación Central del Ferrocarril.

Otras obras privadas de carácter habitacional fueron la residencia de Elisa Lynch, compañera de Francisco Solano, y los palacios de Venancio y Benigno López, hermanos del futuro mariscal.

La importancia de las nuevas viviendas de esta época construidas en dos niveles, se debe a que rompieron con la monotonía del chato caserío colonial. La característica general de la mayoría de las viviendas particulares, a excepción del palacio de Francisco, fue la fachada como elemento principal en la nueva construcción o la eliminación de la galería externa de circulación y el reemplazo por un nuevo frente edificado sobre la línea municipal que definió el borde continuo de la manzana, la tendencia a regularizar la altura de las edificaciones o el alto del alzado, la decoración del plano con guardas decorativas o pilastras adosadas, principalmente en el primer piso, donde aparecían balcones y marcos con molduras y balaustres.

Durante las presidencias de Carlos Antonio y su hijo Francisco, se acentuó en la arquitectura privada el lenguaje clásico, ya dominante en las obras públicas.

Finalmente, los cambios y el embellecimiento de la ciudad, la anexión de los barrios, los edificios ornamentados de dos o más pisos, la construcción de la ópera, del teatro, el arreglo de las iglesias, la creación de espacios públicos de encuentro y de exposición social, los paseos, contribuyeron a definir el carácter urbano de la capital y revelan un cambio en la manera de vivir de los asuncenos. Podríamos afirmar que las intervenciones de carácter urbano realizadas durante los gobiernos de los López buscaron unificar y embellecer la ciudad capital y al mismo tiempo representar a un país progresista, poderoso e independiente. Una intención iniciada, pero no concluida, ya que fue segada violentamente por la Guerra de la Triple Alianza.


Ensayos


Las intervenciones urbanas durante los gobiernos de los López buscaron unificar y embellecer la capital y al mismo tiempo, representar a un país progresista, poderoso e independiente. Una intención iniciada, pero no concluida.

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