La violencia en las acciones y el lenguaje, que en muchos casos aparece atenuada a través de del humor, el uso del engaño y la traición como mecanismo para conseguir objetivos, la percepción de la persona adulta como rival, e incluso la promoción de la morbosidad son algunos de los antivalores que proyecta la televisión a través de programas dirigidos a los niños y adolescentes.
Un estudio denominado Niños, Televisión y Educación, realizado por los investigadores, Marta Serafini y Willian Campo, no sólo revela que hay niños que pasan más horas frente al televisor que dando clases en la escuela, sino además presenta el resultado de un análisis de los programas infantiles más vistos por los niños.
RÁNKING. La preferencia infantil se reveló mediante una encuesta con escolares que señala que los programas más consumidos son Los Chicos del Barrio, Los Caballeros del Zodiaco, Pokemón, Las chicas Superpoderosas, Oye, Arnold y Bob el Constructor.
La mayoría de estos programas pasan por canales de cable y algunos no están recomendadas para menores de 7 años por contener antivalores.
Entre los más nocivos aparece Los chicos del barrio, una historia que presenta a los adultos como adversarios directos de los niños, donde los padres y docentes son ridiculizados y aparecen con frecuencia estereotipos del autoritarismo y la arbitrariedad.
Los Caballeros del Zodiaco es otra de las series con mayor aceptación en Paraguay, según el estudio realizado.
Desarrolla una historia fantástica con características que no se adecuan a la realidad infantil. Mezcla elementos extraídos de la mitología griega, la astrología, el tarot y la épica guerrera.
Tiene una complejidad que los niños no pueden comprender, por lo que sólo asimilan la lucha, principal antivalor que refleja, así como el uso del engaño y la traición para el logro de los propósitos.
Otro de los programas muy vistos es Pokemón, que significa monstruo de bolsillo.
La historia se basa en el móvil del combate que identifica al ideal del guerrero, con una gran carga realista en los enfrentamientos, que además de explícitas imágenes de golpes muestra escenas eróticas, aunque poco explícitas. Este programa promueve la amistad pero contiene más carga de antivalores, por lo que tampoco se recomienda para menores de 7 años.
BUENOS PROGRAMAS. La investigación encontró que otros programas muy vistos como Las Chicas Superpoderosas, ¡Oye Arnold! y Bob, el Constructor proyectan valores positivos. Si bien la serie de las tres niñas con superpoderes denota algunos estereotipos en los personajes, refleja la defensa de la justicia y la cooperación como buenos mensajes.
La historia de Arnold destaca la sinceridad, la tolerancia, la solidaridad y la justicia social como principales ejes de la historia. Se dirige a niños mayores de 6 años y preadolescentes. Bob el Constructor está catalogada como programa educativo dirigido a menores de 6 años.
Cifras
2 A 4 HORAS
es el tiempo que los niños se pasan viendo programas de televisión sin control de los adultos.