Entregó una carta al cardenal Adalberto Martínez, a quien manifestó su preocupación por las supuestas maniobras de dicho sector colorado.
En compañía de su colega Esperanza Martínez y del diputado encuentrista Raúl Benítez, Kattya expuso al cardenal sobre los últimos acontecimientos en la arena política y el riesgo de la avanzada cartista.
La congresista denunció que el poder de turno busca eliminar toda voz disidente y neutralizar cualquier resistencia con “una vocación autoritaria en el manejo de los recursos públicos y en la misma vida política de la República”.
Mencionó las leyes presentadas por el Ejecutivo como la Ley de Superintendencia de Jubilaciones, que fue sancionada con celeridad, sin posibilidad de un “correcto estudio y análisis”.
“El pueblo paraguayo jamás olvidará que en los momentos más oscuros de su vida política, en los tiempos de abusos, injusticias y represión por parte del poder omnímodo, la Iglesia estuvo al lado de los más vulnerables, de los más desprotegidos y perseguidos”, señala parte del documento.
“Con la certeza de que una vez más la Iglesia estará al lado de la justicia y la paz, de la concordia y la fraternidad de todos los paraguayos y paraguayas”, señala el escrito.
“Esta es la oportunidad para que desde ahí se avance hacia nuevas y más sensibles reformas, cuyo verdadero fin es, sin duda alguna, dar paso a un proyecto que consolide la arbitrariedad y la discrecionalidad en el ejercicio del poder, anulando el pluralismo, la disidencia y el equilibrio de poderes”, sentencia la nota.
Kattya denunció un supuesto plan del cartismo para sacarla del cargo mediante un pedido de pérdida de investidura aprovechándose de que los mismos tienen mayoría en ambas cámaras del Congreso. También anunció una huelga de hambre. La medida de fuerza sigue hasta que Peña muestre una señal.