Sudamérica se encuentra cada vez más cerca de consolidarse como una región libre de fiebre aftosa sin vacunación, afirmó José Carlos Martin, presidente del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (Senacsa), durante su intervención en la 93ª Sesión General de la Asamblea Mundial de Delegados de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), que concluyó el viernes en París, Francia.
Al mismo tiempo, resaltó el modelo de trabajo conjunto entre el sector público y privado, como fundamental para alcanzar un estatuto sanitario uniforme en toda la región.
Martin participó en uno de los paneles de debate en representación de Paraguay, en su carácter de titular del Senacsa, jefe de los Servicios Veterinarios del país y actual presidente del Comité Veterinario Permanente del Cono Sur (CVP). En su exposición realizó un repaso histórico sobre el proceso regional de erradicación de la fiebre aftosa y defendió las políticas sanitarias basadas en criterios científicos.
“La región está dando un ejemplo al mundo sobre cómo trabajar con previsibilidad, con objetivos alineados entre gobiernos y sector privado, pero sobre todo tomando decisiones basadas en la ciencia”, expresó.
El titular del Senacsa recordó que el primer Programa Hemisférico de Erradicación de la Fiebre Aftosa fue lanzado en 1988, bajo el liderazgo del Centro Panamericano de Fiebre Aftosa (Panaftosa) y la Organización Panamericana de la Salud. En aquel entonces, salvo Chile, ningún país del Cono Sur contaba con reconocimiento sanitario internacional de la OMSA.
Según detalló, desde entonces se invirtieron alrededor de USD 15.000 millones en cuatro planes regionales, con un promedio cercano a USD 500 millones anuales, financiados en un 90% por el sector privado, principalmente productores ganaderos.
Martin destacó que hace casi cuatro décadas el 98% del rodeo bovino sudamericano no poseía ningún tipo de certificación sanitaria, mientras que actualmente el 99% del ganado cuenta con estatus de libre de fiebre aftosa con o sin vacunación. Además, sostuvo que el 85% del stock bovino de la región ya se encuentra bajo el reconocimiento oficial de “libre sin vacunación” otorgado por la OMSA.
Solo un brote. Durante su intervención, el presidente del Senacsa también resaltó que, de acuerdo con datos del sistema WAHIS de la OMSA, en los últimos diez años se reportaron 3.010 brotes de fiebre aftosa en el mundo, que afectaron a más de tres millones de animales.
Indicó que el 62% de los casos correspondieron a bovinos, 26% a ovinos y caprinos, mientras que el resto afectó a búfalos y cerdos.
En contraste, señaló que toda la región de las Américas registró apenas un brote en ese periodo, lo que representa menos de un punto porcentual del total mundial. “Eso merece un aplauso”, enfatizó.
Martin explicó que el nuevo Programa Hemisférico de Erradicación de la Fiebre Aftosa (PHEFA), presentado este año durante la reunión de la Comisión Sudamericana para la Lucha contra la Fiebre Aftosa (Cosalfa) fija como meta al 2030 para consolidar a las Américas como un continente libre de aftosa bajo un único estatus sanitario.
Entre los principales objetivos mencionó: Completar la transición ordenada hacia el estatus de libre sin vacunación en toda la región; eliminar el riesgo sanitario que aún persiste en Venezuela; fortalecer los sistemas de vigilancia y prevención con inversiones tecnológicas y mejorar la comunicación con los productores para combatir la desinformación. También se contempla reforzar la preparación ante emergencias sanitarias; integrar acciones con agencias de seguridad e inteligencia ante el riesgo creciente de bioterrorismo y consolidar el funcionamiento del Banco Regional de Vacunas, creado en agosto de 2025.
El presidente del Senacsa sostuvo, además, que la implementación de los programas sanitarios requirió fuertes compromisos políticos, técnicos y financieros, tanto de los gobiernos como del sector privado.
Entre las medidas aplicadas citó el fortalecimiento de los controles laboratoriales, el monitoreo de inmunidad, la mejora de los censos ganaderos, la reducción gradual de la presión de vacunación y la actualización de las vacunas utilizadas contra los serotipos de aftosa.
Más Inversión. En otro tramo de su exposición, Martin defendió la necesidad de incrementar las inversiones públicas en sanidad animal y advirtió sobre las limitaciones presupuestarias que enfrentan actualmente los servicios veterinarios oficiales en la región.
Afirmó que los presupuestos veterinarios en Sudamérica apenas representan el 0,05% del producto interno bruto (PIB), pese a que el sector pecuario genera cerca de USD 50.000 millones anuales y equivale aproximadamente al 10% del PIB sudamericano.
“Invertir en sanidad animal en países con potencial para contribuir a la seguridad alimentaria mundial es casi una obligación para los responsables políticos”, señaló.
También remarcó el papel estratégico de Sudamérica como región productora de alimentos, debido a su disponibilidad de recursos naturales, agua dulce, tierras cultivables y capacidad exportadora.
El sector productivo paraguayo rechaza asumir riesgos y pide más preparación
El debate sobre un eventual retiro de la vacunación contra la fiebre aftosa en Paraguay sigue generando fuertes diferencias dentro del sector de la producción ganadera. Mientras los sectores técnicos impulsan desde el Senacsa avanzar hacia el estatus sanitario “libre sin vacunación”, desde los gremios ganaderos consideran que el país todavía no cuenta con las condiciones necesarias para asumir ese riesgo.
Calixto Saguier, presidente de la Regional Paraguarí de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), fue categórico al afirmar que el gremio no acompaña actualmente la posibilidad de levantar la vacunación pese a que varios países sudamericanos ya dieron ese paso. “Paraguay y Uruguay son hoy los únicos países de la región que siguen siendo libres de aftosa con vacunación. Y Uruguay, aun vacunando, accede a los mejores mercados del mundo, incluso Japón”, aseveró.
Saguier utilizó justamente el caso uruguayo como ejemplo de que la vacunación no representa un impedimento comercial. Recordó que Japón, uno de los mercados más exigentes y mejor pagadores, compra carne y hasta lengua bovina uruguaya pese a que ese país continúa inmunizando su rodeo. “Los japoneses preguntaron por qué vacunaban y Uruguay respondió que justamente lo hacían para reducir riesgos. Japón aceptó esa explicación y les abrió el mercado”, relató.
Sin beneficios. Uno de los principales cuestionamientos de la ARP apunta a la falta de beneficios concretos que tendría Paraguay al abandonar la vacunación. Según Saguier, Brasil levantó la inmunización sin obtener ventajas comerciales visibles, mientras que Uruguay continúa vendiendo carne a mejores precios que Paraguay sin haber suspendido su programa sanitario.
“Nosotros todavía no vemos qué gana Paraguay dejando de vacunar. Nadie nos pudo demostrar un beneficio concreto”, afirmó.
El dirigente de la ARP incluso sostuvo que dentro del sector existe preocupación sobre los verdaderos intereses detrás de la insistencia en avanzar hacia el nuevo estatus sanitario.
Preparación insuficiente. Otro de los puntos centrales de la crítica de la ARP apunta a la capacidad de reacción del país ante una emergencia sanitaria.
Aunque Saguier valoró positivamente el simulacro realizado recientemente por el Senacsa en la zona de Pirayú e Ypacaraí, sostuvo que Paraguay aún no probó protocolos en escenarios mucho más complejos, como el del Chaco paraguayo.
“No es lo mismo actuar en una zona asfaltada y conectada que en regiones aisladas, con grandes distancias y otras dinámicas productivas”, indicó.
En ese sentido, insistió en que el país necesita fortalecer varios aspectos antes de pensar en retirar la vacunación: Ampliar el fondo de indemnización para productores afectados; realizar simulacros en distintas regiones; fortalecer el banco de vacunas ante posibles nuevas cepas; ajustar protocolos de reacción rápida; y garantizar respaldo legal y presupuestario del Estado.
Impacto económico. Guillermo Sisul, presidente de la Asociación de Criadores de Brangus, sostuvo que el país aún no está preparado para dejar la inmunización contra la fiebre aftosa y advirtió que un brote tendría un fuerte impacto económico y productivo. Por tanto, consideró que Paraguay debe actuar con prudencia y fortalecer primero sus sistemas de contingencia.
Sisul remarcó que Paraguay debe seguir observando con cautela lo que sucede en la región antes de tomar una decisión definitiva.
Según indicó, algunos países de la región ya abandonaron la vacunación, como el caso de Brasil y en parte de la Argentina, e incluso Bolivia, pero remarcó que el contexto paraguayo es diferente y más vulnerable.
“Nosotros somos como un hermanito menor al lado de dos gigantes como Brasil y Argentina”, afirmó, al señalar que Paraguay depende mucho más de las exportaciones y posee menor capacidad de absorber internamente una crisis sanitaria.
Sisul coincidió con Saguier al afirmar que hoy no existe un beneficio claro para el productor ganadero paraguayo que justifique dejar la vacunación. Por el contrario, consideró que mantener la inmunización funciona como una garantía de estabilidad para el sector. “Vacunar es como un seguro”, insistió.
El dirigente recordó que la ganadería paraguaya realizó fuertes inversiones en genética, nutrición y sistemas de producción, en un contexto donde muchos productores mantienen elevados niveles de endeudamiento.
En ese sentido, advirtió que un eventual brote de aftosa podría provocar una fuerte caída del stock ganadero y afectar seriamente los mercados internacionales. “Levantar nuevamente el hato no es fácil. La recuperación lleva años”, aseveró el titular de la Brangus.
Aunque reconoció que el Senacsa viene trabajando en propuestas relacionadas con levantar la vacunación, señaló que todavía no existe un plan detallado que contemple medidas de contingencia claras.
Entre las herramientas que consideró necesarias mencionó controles sanitarios permanentes, serologías, monitoreos y un banco de vacunas para responder rápidamente ante cualquier emergencia.
El titular de Brangus también vinculó el impulso hacia la no vacunación con el crecimiento del sector porcino, que busca acceder a mercados con mayores exigencias sanitarias. Sin embargo, remarcó que la ganadería bovina sigue teniendo un peso económico mucho mayor en el país.
Para el dirigente, el país debe priorizar la estabilidad sanitaria y económica antes de avanzar hacia un cambio de modelo sanitario que todavía genera incertidumbre dentro del sector productivo.