El 11 de marzo, 14 horas 46 minutos, nuestro país se vio afectado por el mayor terremoto de la historia, y en estos momentos se están realizando, con el esfuerzo de todos los ciudadanos, las labores de recuperación y de reconstrucción tras la catástrofe. El número de personas fallecidas y desaparecidas en este terremoto y posterior tsunami, incluidos extranjeros, supera las 27.000.
Desde el 11 de marzo Japón ha sido fuertemente apoyado por las ayudas de la sociedad internacional y por los amigos de todo el mundo. En nombre de todo el pueblo japonés, quisiera expresar de todo corazón mi agradecimiento por las numerosas muestras de apoyo y solidaridad de más de 130 países, de cerca de 40 organizaciones internacionales, de numerosas organizaciones no gubernamentales así como de personas de todo el mundo. El pueblo japonés agradece profundamente el Kizuna, los lazos de amistad mostrados por todos los amigos del mundo y que al mismo tiempo reconoce el verdadero sentido de la frase “en las adversidades se conocen a los verdaderos amigos”.
DESDE PARAGUAY. Quisiera destacar que en el Paraguay, desde el primer momento del gran terremoto, hemos recibido numerosos mensajes de condolencia y solidaridad por parte de las autoridades y ciudadanos, encabezado por el presidente, Don Fernando Lugo. En el ámbito parlamentario, tanto la Cámara de Senadores como la de Diputados emitieron la declaración de solidaridad y acompañamiento.
Asimismo, muchos ciudadanos paraguayos han colaborado con el Japón a través de sus participaciones en los eventos solidarios así como de generosas donaciones. Una parte de dichas donaciones junto con la donación recaudada por la Federación de Asociaciones Japonesas en el Paraguay ha sido canalizada para un proyecto de enviar toneladas del tofu, queso de soja muy empleado en la cocina japonesa, elaborado con soja de procedencia paraguaya, a los damnificados de las zonas afectadas. Recientemente, el primer cargamento de 3,500 unidades de tofu llegó a las ciudades más devastadas como Kesenmuma y Kamaishi.
Aprovecho esta ocasión para agradecer profundamente al Gobierno y al pueblo paraguayos, así como a la sociedad japonesa en el Paraguay, por su colaboración y solidaridad.
CASO FUKUSHIMA. Con respecto a la central nuclear de Fukushima Daiichi, me siento verdaderamente triste y considero muy serio el hecho de que se haya producido un accidente calificado como el más grave dentro de la escala internacional de accidentes nucleares. Ante esta situación, estoy al frente de las operaciones con miras a controlar la situación cuanto antes, y el Gobierno japonés se encuentra literalmente concentrando todo su esfuerzo para encontrar la solución. Con la firme obligación de hacer frente a los peligros que conlleva el accidente del centro nuclear, establecí la primera prioridad de garantizar la salud y la seguridad de las personas, en particular de los habitantes de las zonas afectadas.
La segunda prioridad consiste en realizar una correcta gestión de los riesgos y la tercera es estar preparados para poder hacer frente a todas las situaciones previsibles.
Bajo estos tres principios, estamos empleando todos los recursos disponibles. Por ejemplo, en relación al escape de agua radiactiva al mar, estamos realizando todos los esfuerzos para impedir que este se produzca. En cuanto a los alimentos en los que se han detectado partículas radiactivas, estamos tomando todas las medidas necesarias, en base a los criterios científicos, para garantizar la seguridad. Nuestro país dispone de unas normas preventivas muy rigurosas, de manera que se garantiza la seguridad de los productos alimenticios y manufacturados japoneses que se encuentran en las cadenas de distribución de los mercados.
De ahora en adelante, con respecto a las informaciones sobre el accidente en la central nuclear, proporcionaré una información con total transparencia, incluyendo los cambios que se produzcan diariamente, para que todas las personas, no sólo del Japón sino también del extranjero, puedan sentirse seguras.
Sobre este accidente en la central nuclear, realizaremos, en un futuro próximo, comprobaciones exhaustivas y compartiremos con el resto del mundo tanto la información como las lecciones que aprendamos de ellas, para que estas puedan contribuir activamente en el debate internacional sobre las mejoras en la seguridad nuclear destinadas a que este tipo de accidentes desaparezcan. Por otra parte, desde el punto de vista de la política energética, tendremos la mirada puesta en la creciente demanda energética mundial y la necesidad de una reducción en las emisiones de gases de efecto invernadero para hacer frente al problema cada vez más grave del calentamiento global. Para ello, paralelamente iremos presentando al mundo desde un renacido Japón, la visión de un modelo que sirva para resolver los problemas energéticos con los que se enfrenta el mundo, incluyendo un drástico impulso en el desarrollo y en la utilización de energías limpias.
LA CATÁSTROFE. El terremoto y tsunami que hemos sufrido en esta ocasión ha sido la peor catástrofe natural de la posguerra al que nuestro país ha tenido que hacer frente. La reconstrucción del este del Japón que ha sido afectado por la catástrofe, no va a ser una tarea fácil. Sin embargo, considero que esta catástrofe será una oportunidad muy importante para el renacer de Japón en base a tres pilares: “Crear una sociedad capaz de resistir a las catástrofes naturales”, “crear una sociedad capaz de vivir en armonía con el medio natural” y “construir una sociedad amable y respetuosa con las personas y con los más débiles”. Destinaré todos los esfuerzos para poder mostrar desde el este del Japón al resto del mundo, el más avanzado de los sistemas sociales.
Nosotros, los japoneses, pudimos levantarnos desde las ruinas de la posguerra con todo nuestro esfuerzo. Logramos reconstruir de forma brillante nuestro país para conseguir la prosperidad que disfrutamos en la actualidad. También en esta ocasión, sin ninguna duda, lograremos vencer esta crisis nacional. Resurgiremos, renaceremos e iremos creando un nuevo país. Y así, nuevamente, volveremos a ser un país que contribuya al desarrollo de la sociedad internacional. Esta será la mejor forma de agradecer al “fuerte Kizuna” y a la “cálida amistad” mostrada por la sociedad internacional. Para ello, continuaremos con todos los esfuerzos para una reconstrucción con vistas al futuro. A todos los ciudadanos del mundo, les agradeceré su continua ayuda y cooperación. ARIGATOU.
(*) Primer ministro de Japón