La controvertida gestión de la crisis de la pandemia, que ya deja en Brasil más de 218.000 muertos y que el líder de la ultraderecha ha minimizado hasta el hartazgo al punto de tildarla de “gripecita”, minó el apoyo a su Gobierno y los pedidos de un juicio con miras a su destitución se multiplicaron en las últimas semanas.
El martes, la Cámara de Diputados recibió una nueva solicitud de impeachment casi ecuménica, presentada por 380 representantes de la Iglesia Católica y de credos protestantes y evangelistas.
Ayer mismo seis partidos progresistas presentaron otro, con lo que ahora suman 63 los pedidos de un juicio político contra Bolsonaro, sobre los cuales, por imperativos constitucionales, deberá decidir el nuevo presidente de la Cámara Baja, que será elegido el lunes para un periodo de dos años. La mayoría de esas denuncias apuntan a la crisis sanitaria y a la supuesta omisión del Gobierno tanto en el combate directo al virus como en el atraso para la compra de vacunas cuya eficacia el propio Bolsonaro puso en duda. EFE