12 abr. 2026

La prensa en vidriera

Por Susana Oviedo – soviedo@uhora.com.py

Después del amplio debate que originó el almuerzo que mantuvieron compañeros con el presidente de la República, sobre el que no hablaron los participantes, la Presidencia, ni los medios –que ese mismo día se enteraron del tema–, quedó demostrado que la tradicional actitud corporativista que caracterizaba al gremio ya no existe.

La reunión cobró estado público después de varios días y fue ampliamente discutida por periodistas y no periodistas, y –como algo positivo del caso– llevó particularmente a un necesario repaso de la profesión misma: de sus principios, valores, misión, herramientas, credibilidad, etc. Algo pocas veces visto en el país.

Los periodistas somos los que normalmente escudriñamos y calificamos la actuación de los demás, y en muy raras ocasiones nos atrevemos a mirar nuestro desempeño y el de nuestros compañeros. Ahora, la propia sociedad nos empuja a hacerlo y lo más interesante de este saludable proceso, es que nos vemos impelidos a examinar la esencia misma de la profesión.

¿Estamos madurando?

Solo en parte, puesto que el mismo tema del almuerzo del que nadie informó y sobre cuyos fines no hubo claridad, algunos compañeros prefirieron hacer oídos sordos y taparse los ojos ante el rico debate suscitado, y reducir todo a una mera cuestión de envidias y celos entre colegas. Algo así como una gran pichadura de aquellos que no califican en el ráting, no están en condiciones de asesorar en materia de comunicación a nadie, menos al presidente, y, lo más duro, que tendrán que saber sobrellevar la frustración de no poder hacerse una selfie, nada menos que con quien en estos momentos lleva la lapicera en el país.

En este lento y sinuoso camino hacia una prensa de calidad en el Paraguay, que requiere de periodistas ídem, y una audiencia crítica y exigente, hay avances significativos, como el desarrollo de la autocrítica y la autorregulación, pero también desalentadores retrocesos, como la revictimización de las personas por parte de algunos periodistas, y ciertos medios.

Ocurrió la semana pasada con la niña de 12 años, hija de Lucía Sandoval, la mujer víctima de violencia intrafamiliar que quedó absuelta en el proceso penal que afrontó por la muerte de su esposo.

Pese a que por norma (Convención Internacional sobre los Derechos del Niño y Ley 1680/01) y por principios del periodismo no puede entrevistarse a los niños, porque son vulnerables, están aún en desarrollo, no tienen la madurez necesaria y requieren de la máxima protección y cuidado. Hubo periodistas que entrevistaron a la niña, sin evaluar la pertinencia de exponerla públicamente ni de la revictimización a la que la sometieron, preguntándole varias veces sobre el hecho traumático en el que se vio envuelta.

Hay que seguir apuntando porque pronto se hable de la prensa paraguaya por sus investigaciones, críticas, reportajes, análisis y, sobre todo, calidad.