Aproximadamente a la una de la tarde de ayer, una comitiva fiscal y policial allanó la casa de Rubén Ramírez Cataldo y lo detuvo. Salieron de la vivienda y cruzaron la calle para llevarlo enfrente: a la comisaría del barrio Recoleta, de Asunción.
Ramírez Cataldo había sido condenado a cuatro años y seis meses de prisión, tras ser hallado culpable de la comisión del delito de lesión de confianza.
El hombre es uno de los condenados a prisión por el caso del sacerdote José Antonio Rubio, en el que éste, Ramírez Cataldo y el ex clérigo Sócrates Garcete presuntamente desviaron unos 14 mil millones de guaraníes que habían sido donados por la Unión Europea, tras un convenio firmado con el Estado paraguayo en 1992.
ORDEN DE CAPTURA. La jueza de Ejecución de Sentencia Lourdes Scura había dictado, a finales de agosto del año pasado, la orden de captura de Ramírez Cataldo, luego de que su sentencia sea confirmada por una Cámara de Apelaciones y que su defensa no apelara ante la Corte Suprema de Justicia.
La fiscala de Ejecución Celia Beckelman explicó a ÚH que el ahora detenido estuvo prófugo por más de un año y que, pese a que su defensa había recusado a la jueza Scura, días atrás la Corte Suprema de Justicia confirmó a la misma, por lo que la orden de captura se debe cumplir.
Por su parte, el abogado del detenido, Tomás Gwynn, señaló que Ramírez estaba cumpliendo un arresto domiciliario, por lo que no correspondía su aprehensión.
Incluso afirmó que hasta esa mañana Rubén Ramírez Cataldo acudía a la comisaría para firmar el libro de comparecencias.
“Él cumplía un arresto domiciliario antes de que la jueza dicte la orden de captura, hace un año. Como a ella se le recusó y recién ahora se le confirmó, se pudo proceder con la detención. Pero él tiene que cumplir una pena en la prisión”, sostuvo la fiscala Beckelman.
Tras su detención, Ramírez Cataldo fue llevado a la Comisaría 6ª y después hasta el Departamento Judicial de la Policía. De ahí se verá si va o no a la penitenciaría de Tacumbú.
EL CASO
El 3 de enero de 1992 se firmó un acuerdo de cooperación en Bruselas entre la Unión Europea y el Estado paraguayo. Los europeos se comprometieron a donar 7 millones de euros a un programa de abastecimiento de agua potable y tratamiento de aguas residuales a 50 comunidades rurales. El proyecto se denominó Ysakã. El sacerdote José Antonio Rubio y Sócrates Garcete fueron nombrados co-directores del proyecto, mientras que Rubén Ramírez Cataldo era el representante de la Fundación María Gloria, que recibió los millonarios montos donados, que fueron girados a su cuenta en Miami. José Antonio Rubio y el ex clérigo Sócrates Garcete habían sido sentenciados en primera instancia a 5 años y 6 meses de prisión, mientras que Ramírez Cataldo a 4 años y 6 meses. Los tres llegaron ante una Cámara de Apelaciones, que ratificó la sentencia. Finalmente, sólo Rubio y Garcete fueron hasta la Corte, que le redujo la sentencia a Rubio a 3 años, por lo cual ya está libre; pero no a Garcete, quien aún cumple una pena privativa.