Según un informe del Oficina del Alto Comisariado de la ONU para los Derechos Humanos difundido hoy, la mayoría de estas muertes tuvieron lugar en centros de detención.
Estas instituciones, aunque en teoría están bajo control gubernamental, en realidad las dirigen las mismas brigadas armadas que asumieron el control de las prisiones cuando estalló el conflicto armado en Libia en 2011.
Según los datos de la Misión de Apoyo de las Naciones Unidas a Libia (UNSMIL, en inglés), en las cárceles libias hay aproximadamente 8.000 personas recluidas por sus participación en el conflicto armado, la mayoría de las cuales son prisioneros sin las debidas garantías procesales, sin acceso a abogados ni posibilidad de contactar con sus familias.