27 ene. 2026

La naranja mecánica

Por Sergio Cáceres Mercado - caceres.sergio@gmail.com

Digno de un libro de Helio Vera. Es lo primero que pensé cuando -luego de recuperarme de un ataque de risa- terminé de leer la serie de mensajes positivos que propuso el senador Gregorio Areco (ANR) como ejemplos de su proyecto de ley “de recuperación moral y cultural de la nación paraguaya”.

Luego volví a reír, pero ya no tanto, gracias al proyecto de los diputados oviedistas López, Ocampos y Escobar que “obliga a los medios de comunicación a destinar un 30% de su programación a emitir música folclórica paraguaya y programas culturales nacionales”. Acá la cuestión ya es preocupante por el tufillo autoritario que desprende.

Pero luego de la risa -desternillante o contenida- vino el momento de reflexión, de contrariedad. Es que ambos proyectos (ÚH, 14-04-11) tienen como horizonte elevar el patriotismo, recuperar la moral de la nación. Entonces, por un lado debemos admitir la nobleza de tal intención y, por otro, criticar los medios con que quieren lograr tal meta.

Así, tenemos a un senador que quiere apoyar a la vida feliz de la ciudadanía mediante mensajes positivos que el Estado debe emitir. Sin embargo, al leer la lista de ejemplos que propone para el efecto (le aseguro que reirá), lo que uno se pregunta no es cómo el Estado debe propagar tales ideas, sino cómo el Estado puede tener a este señor como senador de la nación. Yo no apoyaría para nada su proyecto, sino aquel que anula las listas sábanas, culpables de que el Poder Legislativo se haya llenado de ingenuos como él. Total, su patriotismo lo puede ejercer en otras actividades de su barrio.

Para el caso de los oviedistas, tampoco apoyo su proyecto. En todo caso, lo condicionaría: si tanto creen que escuchar polcas y guaranías al por mayor eleva el amor a la patria, pues que por un año, al menos, se pongan todos los congresistas unos auriculares donde suenen Flores, Barboza, Emiliano, Safuán, Herminio, Cardozo Ocampo, etc. Incluso para algunos que se resistan propongo una suerte de lavado cerebral al estilo de La naranja mecánica. Así, cuando quieran traicionar a la patria -ejercicio común en ellos- sentirán un malestar general en todo el cuerpo que los obligará a desistir. Pasado ese tiempo tendremos un legislativo rebosante de patriotismo y entonces con gusto escucharemos toda la polca y guarania que quieran.

Querer inculcarnos patriotismo, justo ellos, eguatána ekalcula. Es un insulto a nuestra inteligencia. Conozco paraguayos que escuchan rock pesado en alemán y sin embargo son mil veces más patriotas que los políticos hipócritas que corroen nuestras riquezas. Conozco paraguayos que jamás reciben mensajes positivos del Estado, porque está infestado de politiqueros corruptos, y sin embargo trabajan de sol a sol por un Paraguay mejor.

Al menos por esta gente digna tendrían que pensar en cosas más útiles y dejar de perder el tiempo en proyectos inoperantes.