Formas. Los vendedores se subieron al carro de la modernidad y la chipa ya acepta pagos vía QR.
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Las gotas que cayeron desde la tarde del sábado, convertidas en persistente lluvia esa noche, no detuvieron a los peregrinos, quienes pusieron a prueba su convicción y devoción y expresaron su gratitud por el clima más benévolo. Como todos los años, Caacupé fue el punto álgido de la fe católica, las promesas pagadas y la esperanza renovada.
Sosiego. Ante el calor infernal, el niño aprovechó para refrescarse con benditas aguas.
Es tu pueblo. La humedad sofocante primero y el viento sur con lluvia acompañaron a los peregrinantes que no detuvieron su marcha a Caacupé.
Reposo. Los kilómetros quedaron atrás y los músculos del cuerpo claman por un buen descanso. Cualquier rincón resulta un buen colchón en esos casos.
Celestial. A los cero segundos de las 00:00, el cielo se llenó de otro brillo con los fuegos artificiales que anunciaban la llegada de la festividad mayor de la fe católica paraguaya.FOTOS: DANIEL DUARTE
Estado de gracia. Los celulares y los pañuelos blancos combinaron modernidad y tradición.
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