12 ene. 2026

La inmortal filosofía de don Blas

“Ivai la ñande candidato, pero ivaive ndajarekóirô (es malo nuestro candidato, pero es peor si no tenemos)”. La frase del difunto empresario colorado Blas N. Riquelme, ex presidente de la ANR y ex senador, quedó como frase popular pero que refleja todo un pensamiento político criollo. Lo dijo en 1992 en alusión al candidato presidencial colorado Juan Carlos Wasmosy.

Estela Ruiz Diaz

Con los casos de corrupción y escándalos de algunos candidatos municipales, su frase cobra vigencia como nunca.

Colorados y liberales están dando un triste espectáculo con la exhibición impúdica del robo del dinero público y el abuso de poder en grado bajos instintos.

LA ANR. El candidato Roberto Cárdenas acapara la atención por las fuertes denuncias de corrupción durante su gestión como intendente de Lambaré, donde por cierto va por su tercer mandato.

La caída del techo del colegio nacional que no terminó en tragedia por milagro, dejó al desnudo el rosario de corrupción e impunidad del dirigente colorado (ver página 3 de la edición de la fecha). Aunque la ANR tiene el manejo de la Justicia y la Fiscalía, a Cárdenas le salió al paso una fiscala (Blanca Agüero) que no solo lo imputó, sino además pidió su prisión. Una rápida maniobra desde las altas esferas cambió la historia y quedó libre de ir a la cárcel.

Cárdenas tiene todo el historial delictivo que puede tener un político que usa y abusa del dinero público. Y justamente este manejo patrimonialista del dinero de los lambareños lo convirtió en un potentado con el que se enriquecieron él y su familia a través de licitaciones amañadas y sobrefacturaciones, según investiga la Fiscalía, donde el caso se analiza casi con temor. Ya son 6 fiscales inhibidos o recusados.

Cárdenas tiene padrinos poderosos, entre ellos el presidente de Diputados, Hugo Velázquez, a su vez hombre clave del presidente en el Parlamento.

Cuando el escándalo golpeó fuerte, el partido analizó su renuncia, pero Cárdenas ganó la pulseada. El Tribunal de Conducta amagó con un sumario, pero rápidamente cajoneó su arrebato ético. Y días pasados, Lilian Samaniego, presidenta del partido, cortó el pleito: Cárdenas irá hasta el final como candidato de la Lista 1 y que su situación judicial es aparte.

EL PLRA. En la puja por las intendencias, sin duda, los liberales son los grandes adversarios de los colorados. Hoy manejan 85 municipios frente a 132 de la ANR.

Sin embargo, el PLRA no ha logrado convertirse en la alternativa para la ciudadanía hastiada. Muy pocos son los intendentes liberales que han marcado diferencia con la gestión colorada. Los ha igualado en ineficacia y corrupción. Y en muchos casos, peor.

En Lambaré, por ejemplo, el PLRA no puede capitalizar la debacle de Cárdenas porque su candidato Armando Gómez fue imputado por lavado de dinero, reducción y obstrucción a la restitución de bienes. Aunque no es el responsable directo, la investigación se abre por la supuesta estafa contra la empresaria Marys Llorens, caso en el que estaría involucrada su esposa, Fabiola Bareiro, a quien se la acusa del desfalco de USD 3 millones de la empresa de la ganadera.

Cárdenas y Gómez, hoy dos candidatos procesados, y para tragedia de los lambareños, no hay un tercer candidato por lo menos para ejercer el voto castigo.

Como si fuera poco, al PLRA le saltó una granada en Limpio con el escándalo sexual del intendente Ángel Gómez Verlangieri, miembro del clan liberal que maneja la ciudad desde 1996.

La divulgación del video filmado por el propio intendente es otra muestra más del abuso de poder. La joven, que lo denunció por coacción y acoso sexual, es funcionaria de la Municipalidad y confesó que toda su familia tiene cargos gracias a los Gómez Verlangieri (ver página 5 de la edición de la fecha), es decir, hay alta dependencia económica.

Es un caso de clientelismo en su estado más depravado. Así los políticos se convierten en “empresarios” del dinero público: manejan los cargos con los que pagan a su ejército de operadores, amantes y amigos, y a través de licitaciones, hacen los grandes negociados.

El PLRA hizo un intento de autodepuración al desprenderse de Daniel Martino , condenado como cómplice del secuestro fatal de Rodolfo Alliana. Se quedó sin candidato en Tacuaras, Ñeembucú. Pero es insuficiente.

Hoy los partidos se han convertido en refugios de delincuentes y narcotraficantes, incapaces de la depuración institucional.

Cárdenas y Gómez, dirigentes de partidos centenarios, son ejemplos de la degradación de los valores que deberían sustentar la existencia de los partidos políticos, reducidos hoy a simples aguantaderos.

Hoy diría don Blas: “I sinvergüenza la ñande candidato, pero ivaive ndajarekóirô”.