La inteligencia artificial puede hacer más rápido casi todo, pero eso no significa que deba decidirlo todo. Esa fue una de las principales advertencias de la periodista argentina Martina Rua durante su conferencia “Innovación y liderazgo en tiempos de la IA”, desarrollada en el segundo día de la Expo Capasu donde invitó a empresarios y líderes del sector a repensar el verdadero papel de la tecnología en los negocios.
Rua sostuvo que la enorme reducción de las barreras técnicas permite hoy generar presentaciones, campañas, resúmenes y contenidos en cuestión de segundos. Sin embargo, esa facilidad también encierra un riesgo: que las empresas comiencen a delegar tanto en los modelos de inteligencia artificial que terminen perdiendo aquello que las diferencia. “La barrera técnica bajó tanto que parece que todo es posible. ¿Y saben qué es lo que se pierde? Tu punto de vista”, planteó.
Para la especialista, la IA tiende a ofrecer respuestas promedio, construidas a partir de lo que funciona para muchos, mientras que la verdadera ventaja competitiva está en el conocimiento singular que cada empresa tiene de su negocio y de sus clientes. En el caso del supermercadismo, por ejemplo, ninguna herramienta puede reemplazar completamente la mirada de quien conoce a sus consumidores, su barrio, sus necesidades y los problemas cotidianos de su operación.
“Usen la tecnología de manera crítica para que nos ayude a nosotros a dar mejores soluciones”, fue uno de sus principales llamados de la experta argentina. En ese sentido, recomendó no aceptar automáticamente las respuestas de los modelos, sino cuestionarlas, contrastarlas con la experiencia y mantener siempre el control humano sobre las decisiones.
Rua también puso el foco en la creatividad. Mostró ejemplos de publicidades generadas con herramientas digitales y preguntó al público si podía identificar qué vendía cada una. El problema, explicó, es que cuando todos utilizan las mismas aplicaciones y siguen las mismas fórmulas, los resultados comienzan a parecerse.
“¿Qué estamos perdiendo? La creatividad”, advirtió. La pregunta que deberían hacerse las empresas, según planteó, es qué quieren delegar a la tecnología y qué no están dispuestas a delegar. La respuesta debería permitir que la IA amplifique las capacidades humanas, en lugar de “achatar” las ideas y convertirlas en productos homogéneos.
La tecnología tampoco debe eliminar el contacto humano. Rua recordó que muchos consumidores todavía quieren ser escuchados por una persona, recibir una respuesta de alguien que comprenda su problema o simplemente tener una conversación en una tienda.
El futuro necesita de más criterio humano
Martina Rua destacó que las habilidades que serán más demandadas hacia 2030 no son exclusivamente tecnológicas. Pensamiento analítico y sistémico, resiliencia, flexibilidad, curiosidad, empatía y escucha activa aparecen como capacidades esenciales. Afirmó que aprender a utilizar la IA será necesario, pero también lo será aprender a cuestionar lo que la IA responde. Para la periodista, el conocimiento técnico y el pensamiento crítico deben avanzar juntos. Su mensaje final fue claro: La inteligencia artificial puede generar enormes posibilidades, pero no puede reemplazar el criterio humano. “La IA solo crea potencial de lo que puede pasar, pero el valor lo creas vos, lo crea la organización”, resumió.