13 jul 2026

La historia detrás de una imagen icónica de la lucha antiestronista

Liz Fernández Casabianca, la mujer eternizada frente a la Catedral de Asunción desafiando a los carros hidrantes de la dictadura, cuenta detalles sobre lo ocurrido aquel día en que fue inmortalizada por el fotógrafo de Última Hora, José Moreno.

“Fue un domingo 26 de abril de 1986, fue una misa que se hizo porque cuatro médicos estaban presos, fue a las 11 de la mañana. Al terminar la misa salimos afuera a cantar Patria Querida, que ya era una costumbre hacerlo, siempre se cantaba”, relata.

Detalló que de la Comandancia de la Policía, ubicada casi frente a la Catedral, salieron los carros hidrantes y fueron directamente hacia ellos arrojando agua para dispersarlos. Fue ese el momento en donde ella hace el gesto de reclamo a la acción de los policías en medio de la violenta represión.

“Es lo que siempre hacían, fue una época donde las manifestaciones empezaron a hacerse más seguidas, el día anterior había llegado Resck de Buenos Aires, donde estuvo exiliado. También hubo una marcha en lo de (Domingo) Laíno, siempre salíamos por la calle España hacia el centro, pero cuando llegábamos a la altura del supermercado España, donde estaba la Facultad de Ingeniería (hoy de Odontología) ahí ya empezaban a reprimir”, cuenta.

Liz viene de una familia de luchadores sociales, su padre fue el abogado Ignacio Fernández, quien estuvo 5 años preso (de 1964 a 1969) en la Comisaría 3.ª, popularmente llamada “la tercera”, uno de los centros de detención de la dictadura, y allí realizó huelgas de hambre como protesta.

Su madre, Gladys Casabianca (hermana de Luis Casabianca), también fue una gran luchadora, y recuerda Liz que la acompañaba de pequeña a vender trabajos de los presos políticos para ayudarlos.

ACTO. Ayer se realizó en el Museo de la Memoria un acto en conmemoración de la caída de Alfredo Stroessner donde se rescataron historias de vida de la época de la dictadura. También hubo una alegoría de la época a través un grupo de teatro espontáneo, proyecciones de Paz Encina y música.

A 24 años del golpe que derrocó a la dictadura stronista