Correo Semanal

La guerra y la paz: El poder de la palabra

 El guaraní ha constituido una de las armas para enfrentar al enemigo en el contexto bélico entre Paraguay y otras naciones. Durante la Guerra Grande, los textos como las cartas familiares se redactaban en esta lengua, como una forma de despistar al enemigo que no tenía conocimiento de ese código lingüístico.

Susana Trinidad Ruiz Díaz

Investigadora, lexicógrafa

Para no olvidar cada batalla ganada o perdida, mediante el poder de la palabra la recordamos.

Según diferentes versiones de la Biblia cristiana, en el Génesis podemos encontrar que Dios dijo: “Que se haga la luz”, y la luz se hizo. Esto nos da a entender que la palabra tiene poder, por medio de ella podemos expresar los más bellos sentimientos y hasta las más crueles expresiones.

Así también, podemos encontrar en el diccionario que el lenguaje es la facultad del ser humano para expresarse y comunicarse con los demás a través del sonido articulado o de otros sistemas de signos. Todos poseen esa capacidad que se irá afianzando desde los inicios de la existencia, según el contexto en que les corresponda coexistir, tendrá la posibilidad de adquirir la lengua, definida como sistema de comunicación verbal propio de una comunidad humana y que cuenta generalmente con escritura.

Con el conocimiento de la escritura se encuentra con otra posibilidad de comunicación que dejará constancia de lo que se ha comunicado en algún momento, ahí se encuentra una diferencia con la comunicación oral que, en muchas ocasiones, no tiene registro y queda como dice la frase ‘lo que el viento se llevó’.

A lo largo de la existencia humana se han podido conocer características de diferentes culturas, gracias a una de las herramientas fundamentales: la escritura. En otros casos, justamente por falta de ese elemento esencial, no se ha podido tener conocimiento de muchos aspectos. Una de las excepciones que encontramos es el caso de los guaraníes, cuyas referencias no se han perdido gracias a la tradición oral y la sobrevivencia del idioma guaraní que ha logrado posicionarse como lengua oficial del Paraguay.

EL GUARANÍ EN LAS GUERRAS

Se tiene conocimiento de que el idioma guaraní ha constituido una de las armas para enfrentar al enemigo en el contexto bélico entre Paraguay y otras naciones.

Durante la Guerra Grande, los textos como las cartas familiares se redactaban en esa lengua como una forma de despistar al enemigo que no tenía conocimiento de ese código lingüístico.

En cuanto a la Guerra del Chaco, se tiene referencia de que usaban palabras del guaraní para referirse a jefes, a soldados y a elementos bélicos. Se tienen como ejemplos: Akã guasu, (jefe) Jagua perõ (recluta).

En el artículo científico El papel de la guerra del chaco (1932-1935) en la consolidación del nacionalismo paraguayo, de Pedro R. Caballero, se encuentra la siguiente cita muy interesante:

“a) Las comunicaciones se harán exclusivamente en guaraní y las secretas serán cifradas; b) Toda infracción a las disposiciones sobre trafitelefónico, su secreto y las reglas para el uso del teléfono, serán severamente sancionadas; para lo cual, los encargados de las Centrales o Puestos telefónicos elevarán en cada caso, un Parte al Comando respectivo, dando cuenta de la infracción y c) Comuníquese, circúlese y archívese. El coronel, comandante en jefe: José Félix Estigarribia (Gómez, 2007: 181-182).

Ya se ha dicho que la escritura deja impregnadas las ideas, gracias a ella la historia ha registrado estos datos tan importantes que sirven para comprender tantos hechos, así como el poder que ha tenido la palabra en el contexto paraguayo, que no solo se ha destacado el español sino también el guaraní.

Desde luego, estos registros reafirman que las lenguas forman parte de la esencia de cada ser, ese ser que necesita interactuar constantemente con los demás.

También dan evidencias del valor que tiene cada uno de esos códigos lingüísticos, de modo que no se diga que son solo ñe’ê rei, que son leyendas nada más. Así también sirven para que se siga expandiendo la enseñanza de los idiomas porque cuantas más lenguas se conocen, mayor será la capacidad de comunicación.

LITERATURA Y MÚSICA

Grandes exponentes de la cultura también formaron parte de la contienda, así como Augusto Roa Bastos, de cuya memoria de la guerra surgieron cuentos y novelas tan verosímiles.

Se ha estudiado y se sigue estudiando obras como: La Excavación, los capítulos de Hijo de Hombre como Misión y Excombatientes.

El denominado Tirteo Verde Olivo, Emiliano R. Fernández, con los versos hechos música animaba a los combatientes. Entre sus obras se destacan: Rojas Silva Rekavo, Trece Tujutí, cuyas letras hasta hoy día llegan en lo más hondo del ser paraguayo. Opoko ñane korasõ rehe. como dirían algunas personas.

Se transcribe fragmentos de las letras de las obras mencionadas:

Rojas Silva Rekavo

Jaku’éke Paraguái oguahêmako la hora

jahamívo jaheka Rojas Silva retekue

ñavengéme katuete umi cobarde ojapóva

anichéne opuka guaikuru ñande rehe

Trece Tuyutí

Oreave avei paraguayetéva

Soldado ya'érõ urunde'ymi

Ndajha'éivante royalavaséva

Noroicotevéi ñererochichï.

Cachorro de tigre suele ser overo

Macho rayre machito yey

Oime icuatiápe 20 de enero

Pene ñongatu pee mbojhapy.

Oicove pucúva mante ogueroviáne

Regimiento 13 rapycuereta

Jha letra de oro pema oyeguáne

Historia pyajhu co'eramogua.

En la página del Ministerio de Relaciones Exteriores de Paraguay podemos encontrar el Tratado de paz, amistad y límites entre las repúblicas de Bolivia y Paraguay, de donde solo se anota un fragmento.

“Las Repúblicas de Bolivia y Paraguay, con el propósito de consolidar definitivamente la paz y poner término a los diferendos que dieron origen al conflicto armado del Chaco; inspiradas en el deseo de prevenir futuros desacuerdos; teniendo presente que entre Estados que forman la comunidad americana, existen vínculos históricos fraternales que no deben desaparecer por divergencias o sucesos que deben ser considerados y solucionados con espíritu de recíproca comprensión y buena voluntad; en ejecución del compromiso de concertar la paz definitiva, que ambas repúblicas asumieron en el Protocolo de Paz de 12 de junio de 1935 y en el Acta Protocolizada de 21 de enero de 1936”.

El poder de la palabra nuevamente se hace presente en el Tratado de Paz entre dos naciones que se han enfrentado por unos años, durante ese tiempo muchos seres humanos paraguayos y bolivianos han perdido la vida. Ojalá nos pueda hacer entender que ninguna nación merece pasar por ese hecho tan catastrófico que deja tantos huérfanos en la sociedad.

Finalmente se anotan las dos primeras acepciones de la palabra paz que se encuentra en el diccionario:

1. f. Situación en la que no existe lucha armada en un país o entre países.

2. f. Relación de armonía entre las personas, sin enfrentamientos ni conflictos.

Entonces queda a voluntad de los seres humanos buscar esa relación armónica, de modo que no haya más lucha armada entre países. Desde luego, sin olvidar que con el poder de la palabra se puede generar la paz o la guerra.




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