Editorial

La grave negligencia del MOPC pone en riesgo vidas humanas

El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) comete una grave negligencia al no tener en condiciones óptimas muchas de las rutas del país, en las que los conductores y los peatones exponen sus vidas a diario por la irresponsabilidad de esa institución pública encargada de ofrecer una seguridad vial integral a los ciudadanos. El abandono del Acceso Sur reflejado en pavimentos con grietas y enormes baches, falta de señalización e iluminación, ausencia de control de la Patrulla Caminera y carencia de coordinación con los municipios locales que han causado accidentes con saldos fatales, muestra la falta de interés para mantener en forma adecuada las vías de salida y entrada a la capital.

El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) se jacta del incremento significativo de la extensión de rutas hechas con pavimentos de asfalto o de cemento, empedradas y enripiadas a lo largo y a lo ancho del país. Sin embargo, la institución nada hace para que los tramos viales ya existentes tengan el debido mantenimiento para ofrecer seguridad a los ciudadanos, tal como lo vienen señalando varios reportajes publicados en los últimos días por este diario.

Esa desatención al deber de cuidado de la infraestructura vial para que ofrezca un servicio eficiente se expresa, en su arista más grave, en los accidentes con desgracias fatales generadas por baches, falta de señalización, ausencia de control y otras falencias consuetudinarias.

El accidente de tránsito del kilómetro 28 del Acceso Sur que costó la vida a dos personas y dejó un saldo de tres heridos graves es la muestra más trágica y dramática de la desidia ministerial.

En esa vía y en otras del Departamento Central se observan rutas muy angostas, con cruces de ida y vuelta sobre la misma calzada, baches profundos, grietas, falta de señalización horizontal, carencia de iluminación, inexistencia de viaductos para el cruce de peatones de un lado a otro de las rutas así como tampoco hay veredas en algunos lugares y otros problemas de orden cotidiano.

Lo que se colige de esto es que el MOPC se desentiende del mantenimiento de las redes viales. Es absurdo que uno de sus funcionarios diga que no se pintan las señalizaciones horizontales tan esenciales para orientar a los conductores en los lugares donde hay curvas o desniveles del suelo porque no hay dinero para la pintura. Entonces, ¿para qué se cobran los peajes si los fondos no van a ser invertidos a favor de la seguridad de los que abonan lo que se les exige?

El MOPC anuncia que solo el año que viene se realizará la repavimentación de la ruta PY01 –nomenclatura actual de la ruta 1 que une Asunción con Encarnación–, de acuerdo al cronograma de obras.

Esa intervención se realizará cuando el deterioro de la capa asfáltica sea ya catastrófico. El ente público, sin embargo, debe tener la suficiente racionalidad como para no dejar que las vías de circulación vehicular lleguen a su máximo nivel de inutilización. El mantenimiento que permite que se alargue la vida útil de las rutas es fundamental para conservar en buen estado las carpetas pavimentadas.

El capítulo de la señalética vial es otro tema espinoso. El robo de los carteles que indican los límites máximos de velocidad, curvas, accidentes geográficos, cruces peligrosos, nombres de pueblos y cursos de agua y salida de vehículos es todo un problema. Obras Públicas no se preocupa de reponer lo rapiñado utilizando materiales que no despierten la codicia de los ladrones, ni mucho menos en perseguir a los delincuentes.

De todo esto se concluye en la necesidad de que el MOPC asuma con responsabilidad su obligación de ofrecer a los ciudadanos seguridad vial manteniendo las rutas del país en buen estado. No hay excusas que valgan cuando se trata de garantizar la vida de las personas que circulan por las distintas uniones viales del país.

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