04 mar. 2024

La gran pandemia a vencer en el Paraguay es la corrupción

Las denuncias de presuntos negociados a través de empresas de maletín y los intentos de aprovecharse de la Ley de Emergencia no tardaron en aparecer. Las irregularidades detectadas en la Dinac y en Petropar causaron la renuncia de sus titulares y ahora hay interrogantes sobre equipos adquiridos y finalmente rechazados por el Ministerio de Salud. La falta de control del proceso hizo perder un tiempo valioso en la extensión de la cuarentena, que implicó un gran sacrificio de la ciudadanía. Si no se aclaran todas las dudas y no se transparenta el proceso, se puede perder la credibilidad y la confianza ganada. La mayor pandemia a vencer en el Paraguay no es la del Covid-19, sino de la persistente corrupción.

Cuando se anunció que el Estado realizaría millonarias compras de equipos médicos ante la pandemia del Covid-19, en el marco de una Ley de Emergencia, surgió el temor de que se generen mayores focos de corrupción. El Gobierno insistió en que cada guaraní sería controlado. Ello no ha evitado que surjan denuncias de presuntos negociados a través de empresas de maletín, como las compras hechas por la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac) y Petróleos Paraguayos (Petropar). El escándalo motivó la renuncia de sus titulares, Édgar Melgarejo y Patricia Samudio, mientras se esperan resultados de investigaciones de la Fiscalía.

Ahora se halla en el foco de la tormenta una adquisición hecha por el Ministerio de Salud de equipos médicos importados de China por las empresas Eurotec SA e Insumos Médicos SA, que incluyen mascarillas quirúrgicas, trajes protectores y camas para hospitales, rechazados por no cumplir las especificaciones técnicas.

Llamativamente, el retraso de la llegada de estos insumos fue el argumento del Poder Ejecutivo para suspender las medidas de flexibilización de la cuarentena hace dos semanas. Cuando el avión carguero arribó el 16 de abril, la ciudadanía celebró su llegada, ya que los insumos permitirían paliar las faltas de equipos en varios hospitales, reclamados con insistencia por los médicos.

Legisladores de la oposición intentaron inspeccionar los equipos, alegando que serían “de mala calidad”. El diputado oficialista colorado Juan Carlos Nano Galaverna los acusó de “terroristas y figuretis”. En días siguientes, vecinos del barrio San Vicente denunciaron a la prensa que las camas traídas de China estaban siendo ensambladas en un depósito perteneciente a la sobrina del ex intendente colorado Arnaldo Samaniego. Entre otras denuncias, el empresario importador Ignacio Pidal aseguró que el ex presidente de la Dinac, Édgar Melgarejo, le pidió sobrefacturar a 200 dólares cada cama para Salud que él había ofrecido a solo 110 dólares.

Requerido por periodistas de Telefuturo en la noche del domingo último, el presidente Mario Abdo Benítez prometió que al día siguiente mostrarían los equipos y se informaría al respecto. Recién ayer, miércoles, el ministro de Salud, Julio Mazzoleni, informó que no hubo sobrefacturación y que el Estado no perderá dinero, ya que la póliza de seguro cubrirá el anticipo pagado a las empresas.

El tiempo perdido, sin embargo, no tiene retorno. Gremios médicos aseguran que siguen sin equipos apropiados para atender a víctimas del Covid-19. En Clínicas ya hay varios contagiados. En la ciudadanía existe indignación porque se le pidió resistir la cuarentena mientras llegaban los equipos necesarios para equipar mejor los hospitales, pero eso no ha ocurrido. Deberá pasar más tiempo para que llegue otro cargamento con la calidad requerida.

Mientras quedan muchas dudas sobre las operaciones de compras. Si no se aclaran y no se transparenta debidamente el proceso, se puede perder la credibilidad y la confianza ganada por las autoridades. Definitivamente, la mayor pandemia a vencer en el Paraguay no es solo la del Covid-19, sino sobre todo de la persistente corrupción.

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