La corte de la Reina del Norte

Antes del séptimo dìa

Tan fulgurante fue su ascenso a la realeza que en menos de una década pasó de completa desconocida a ser la elegida de Horacio Cartes como líder de la bancada colorada de Diputados. María Cristina Villalba fue antes gobernadora de Canindeyú gracias al apoyo de su hermano mayor Carlos, intendente de La Paloma y dueño de un currículum que mete miedo incluso en el curtido mundo fronterizo. Los hermanos acumularon en pocos años dinero y poder, por partes iguales, hasta convertirse en  jefes políticos del departamento.

La Reina está casada con Félix Abente, actual diputado suplente con enorme habilidad en el comercio binacional de la zona. En 2005, en la colonia Brítez Cué, Abente disparó a quemarropa a un albañil de 43 años y lo mató, dejando a seis niños huérfanos. La Justicia lo absolvió de culpa y pena.

Pasó poco tiempo antes de que fuera evidente de que el poder departamental le quedaba chico. La Reina fue un importante pilar económico de la campaña de Cartes y adoptó sus propios ahijados políticos, a quienes protegía a cambio de su lealtad política. Uno de ellos fue el intendente de Ypejhú, Vilmar Neneco, Acosta, un personaje patibulario con una familia complicada. Hace unos años, en la estancia de su padre se descubrieron fosas comunes con restos humanos. Pese a la evidencia de que eran cuerpos de personas asesinadas, la Justicia no prosiguió el caso.

Su hermano Wilson está acusado de homicidios en el Brasil. Otros dos hermanos fueron acribillados en 2010, en un episodio que provocó el exterminio posterior de todos los sospechosos de ser autores de la ejecución. Mucho antes del asesinato de Pablo Medina, la leyenda negra de Neneco ya estaba jalonada de historias de sicariato y narcotráfico. En estos días se encontraron restos de marihuana en vehículos municipales y un verdadero centro de procesamiento de drogas en una estancia de la familia. El único detenido es Humberto, un primo de Neneco.

Con ese prontuario el hombre llegó a intendente. Nada de raro entonces que la Reina del Norte haya llegado a líder de bancada. Es un poder construido en base al miedo y al dinero. ¿O por ventura cree usted que fue elegida por la solidez de su formación política, su coherencia ética o su seductora oratoria?

No me consta la vinculación de la Reina del Norte con la narcopolítica. Y, si tal cosa existiera, solo sería uno de múltiples ejemplos que pueblan los tres poderes del Estado. Lo que debería interpelarnos es por qué dejamos que las cosas lleguen a este punto. Solo cuando los narcos cometen uno de sus raros excesos —como matar a un periodista— hay un fugaz escándalo. Luego dejamos que el opaco reinado de la mafia infiltre en silencio los intersticios de nuestra gelatinosa República.

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