@Encisoclarisa
Después de su avant première el pasado martes y de sumar nuevas selecciones internacionales, La Sombra, el tercer largometraje de Michael Kovich Jr. estrenado en cines, llega hoy a las salas del país.
La película, una coproducción entre Paraguay y España, propone una historia de terror que comienza con un crimen y se va internando en un terreno donde el miedo no siempre viene de aquello que se puede ver.
La trama sigue a Santiago y Miguel, dos hermanos que, después de cometer un crimen buscan refugio en una casa aislada. Allí, toman como rehén a una mujer, pero el lugar que parecía ofrecerles seguridad empieza a convertirse en una trampa. Las presencias extrañas, las visiones y una entidad que parece ligada al castigo ponen a prueba la relación entre los hermanos y hacen que la culpa tome un lugar central en el relato.
La frase que acompaña a la película, “No hay crimen sin castigo”, funciona como una de las claves para entrar en la historia. Para Kovich Jr., el terror no está solamente en la presencia sobrenatural, sino también en las decisiones y contradicciones de quienes habitan la casa.
“Como autor me es muy importante que, más allá de contar una historia que entretenga, tenga sustancia”, explica el director a ÚH.
La película, señala, parte de una inquietud sobre la justicia, la culpa y las consecuencias de los actos, sin plantearse como un relato político. “Hay horror por dos lados: por el ente sobrenatural, pero también en los propios personajes”, sostiene.
Dos hermanos frente al miedo. Uno de los puntos que diferencia a La Sombra está en la relación entre Santiago y Miguel. Son hermanos, pero también representan dos maneras diferentes de reaccionar ante lo que sucede. Santiago interpretado por Fernando Abadie es más explosivo y Miguel, interpretado por Ariell López, es un personaje contenido y empático que además se comunica mediante lengua de señas.
Para Kovich Jr., esa diferencia era importante desde el comienzo. “Me gustaba jugar con esa dualidad: un hermano más volátil y explosivo, y otro más contenido y empático”, cuenta. En el caso de Miguel, decidió llevar todavía más lejos esa contención al quitarle la voz y convertirlo en el primero en percibir que algo no estaba bien.
La elección de Ariell López también implicó un desafío particular. El director buscaba a un actor que tuviera experiencia profesional y que, además, manejara lengua de señas. La convocatoria llegó incluso a comunidades de personas sordas hasta que López apareció en el casting. “Siento que Ariell, como Miguel, tuvo un trabajo mucho más grande que el resto del elenco”, destaca Kovich Jr., quien también resalta el trabajo realizado junto a una asesora de señas y a Fernando Abadie para construir la relación entre los hermanos.
El terror de la película tampoco se apoya únicamente en mostrar una criatura o una aparición. La construcción pasa por las sombras, los silencios, el sonido y, especialmente, por la casa donde transcurre buena parte de la historia. Ubicada en Luque, la particular vivienda se convirtió en uno de los escenarios centrales de la película y hoy ya no existe, por lo que quedó registrada en pantalla.
“La casa misma es una de las protagonistas de la película: una casa muy extravagante, peculiar e icónica”, señala el director. Para construir el ambiente, trabajaron con la fotografía, el contraste, la oscuridad y sonidos reales y metálicos. La entidad, además, fue pensada de una manera diferente: “La sombra no es un fantasma que camina, sino que flota por la casa”.
Kovich Jr. define el recorrido de la película como un juego de géneros. “Me gusta pensar esta película como algo que arranca siendo un policial, de la nada salta al suspenso y al misterio, y termina siendo un final de terror”, explica.
Ocho días para llevar el terror a la pantalla. La Sombra fue rodada íntegramente en apenas ocho días, entre Luque y Asunción. Para el director, uno de los grandes desafíos fue hacer una película de esta escala con recursos limitados, buscando que las restricciones de producción no terminaran afectando aquello que consideraba esencial para la historia.
La casa fue una aliada importante para ese objetivo. Sus diferentes espacios permitieron construir recorridos y situaciones sin necesidad de multiplicar las locaciones. A esto se sumó un plan de rodaje muy detallado y un elenco integrado por Fernando Abadie, Ariell López, Héctor Lozzca, Clotilde Cabral y Martina Núñez, sobre quienes recae buena parte de la historia.
Las escenas de la entidad estuvieron entre las más complejas. Ronald Maluf, quien interpreta a la sombra, debió atravesar un proceso de maquillaje especial y, además, el equipo construyó estructuras de hierro para hacer posible el movimiento de la entidad por los pasillos y habitaciones.
Kovich Jr. espera que el público salga “aterrorizado, pero en el buen sentido” y, además del miedo, se lleve algo para procesar después de los créditos. “Me parece interesante sumar esa capa emocional, más allá del miedo o el terror que pueda generar la película en sí misma”, sentenció.