“Yo tenía muchas ganas de jugar en Olimpia y en esos tiempos, como se sabe, no era fácil pedir a los padres una camiseta de fútbol, por el sacrificio que significa la compra”, recordó el Chito, en charla con Fútbol a lo Grande.
“Un día me puse a pintar mi remera blanca de colegio, ayudado por mi madre, a la que vi llorar en ese momento, eso me marcó para siempre”, confesó el ex central a la 1080 AM. Luego agregó: “Nunca supe que mi mamá la guardó; cuando ella estuvo muy mal, me devolvió todas las camisetas que yo le regalé y esa estaba entre ellas”.
“En realidad es la camiseta que más quiero, más allá que haya jugado y tenido varias camisetas, esta me trae un recuerdo muy especial”, acotó. “Los jugadores, solo cuando dejamos de jugar, dimensionamos todas las cosas; mientras, vivimos en una burbuja, al terminar nos damos cuenta de todo lo vivido”, aseguró.
Finalmente, confesó que “la camiseta la tengo encuadrada en casa, la tengo cerca. Quiero dejar el mensaje que cuando uno quiere, puede”.