08 ago 2026

La aventura de ser un clown, abierta a todos

Niños, jóvenes y adultos pueden colocarse la nariz de payaso y aprender a hacer reír a través de talleres impartidos por dos profesionales de la escena: José Delgado y Paola Albornoz, desde 2008.

niños pintados payasos

Por Marisol Ramírez

mramirez@uhora.com.py

Desde el año pasado, José Delgado y Paola Albornoz se aventuraron a entrenar clowns en Paraguay, a través de talleres abiertos para todo público.

Las clases son parte del proyecto Detrás de la máscara, auspiciado por el Centro Cultural de España Juan de Salazar (CCEJS) y Misión de Amistad.

Desde sus inicios hasta hoy se han enriquecido con estas técnicas un centenar de niños y jóvenes.

Delgado y Albornoz entrenan con técnicas de interpretación de máscaras y de clowns a niños, jóvenes, adultos, teatristas y no teatristas.

Las clases gratuitas se imparten en el salón teatro de la Misión de la Amistad (General Santos esquina 11 de Diciembre).

Pero esta experiencia trascendió y llegó a espacios como el teatro del Centro Juan de Salazar y a la facultad de Filosofía de la UNA.

“La experiencia con los universitarios es independiente a Detrás de la máscara, no así la del Salazar”, recuerda Delgado.

El teatrista fue contratado por el elenco estable de esa casa de estudios, a fin de enseñarles la técnica y montar la obra colectiva titulada Entreclowns.

“Apuntamos a seguir enseñando a grupos fuera del proyecto, incluso deseamos ir al interior con la fructífera vivencia”, adelanta.

EL ENTRENADOR. José Delgado egresó de la Escuela Municipal de Arte Dramático Roque Centurión Miranda (EMAD). Estudió música y participó de talleres de formación y especialización teatral.

“Me enamoré del clown cuando vi nacer algunos, también el mío, en el 2001", recuerda Delgado.

Su actual etapa artística es la de entrenador de payasos, teatristas y no teatristas, así como la de escenificador.

Junto a su esposa Paola Albornoz, desde el 2002, hizo experiencias en el arte callejero, “al que debemos gran parte de nuestra formación profesional”, cuenta.

RESULTADOS POSITIVOS. El año pasado hicieron el taller más de 250 niños y adolescentes de entre 5 a 15 años.

Este año se inscribieron jóvenes mayores de 15 años también y teatristas profesionales. Actualmente participan chicos de 3 y 4 años.

“El aporte fundamental de ser clown para el teatrista es la espontaneidad que logra, la verdad en escena”, amplía el entrenador. Mientras que para los que no son teatristas, “el mayor aporte es que aprenden a relajarse, gozar y reír”.

LAS CLAVES PARA SER UN BUEN PAYASO

José Delgado explica que para ser un buen clown, el interesado debe tener “mucho entusiasmo, voluntad, esfuerzo y entrega personal”.

Llevar una nariz y la cara pintada no es suficiente, además se necesita “una actitud abierta, a cualquier edad”.

Delgado recalca que hasta hoy, sus alumnos cumplieron los requisitos.

“Todos los talleres del proyecto Detrás de la máscara finalizaron exitosos, con presentaciones públicas en el Salazar”, cuenta.

Las actividades planteadas en los talleres involucran la mirada transparente y profunda, estar en el presente, la expresión sincera a través del cuerpo, el equilibrio del espacio y la dramatización, como elementos básicos en la vinculación y comunicación entre participantes.