07 feb. 2026

La ANR no ha sido capaz de articular políticas públicas

Las políticas públicas son las acciones del gobierno implementadas para dar respuestas a las necesidades y demandas de la sociedad. En los 76 años que lleva en el poder el Partido Colorado muy escasamente ha logrado desarrollar políticas públicas, porque cada gobierno que asume y reemplaza a uno del mismo color partidario, cuestiona y desmantela todo lo que ha hecho el anterior. Lamentablemente, para ellos lo único que prevalece y tiene un signo de continuidad es la habilidad para defender sus propios intereses.

El nuevo gobierno, que todavía no ha cumplido un mes, no es la excepción. Si analizamos algunos nombramientos no podemos menos que expresar la preocupación, aunque en plena campaña Santiago Peña ya había adelantado cómo gobernaría el país.

Semanas antes de las elecciones, el ahora presidente ofreció un discurso a funcionarios de la Itaipú Binacional, y les dijo que los cargos en la función pública se obtienen gracias al Partido Colorado y no por tener títulos o ser “guapitos”. Peña sin rubor y de manera descarada pontificó sobre cómo funciona el prebendarismo en el Paraguay.

Es precisamente con estas bases y con este criterio que las instituciones del Estado, ministerios, viceministerios, entes descentralizados, binacionales, el Instituto de Previsión Social, embajadas en el extranjero y prácticamente toda oficina pública suma funcionarios con cada cambio de gobierno, engordando todavía más al gran elefante que es la administración pública.

El Estado es un grande y generoso empleador para los colorados, ya que según un informe de Dende, los funcionarios públicos de todo el país perciben un salario promedio que supera en 45,5% a los empleados de empresas privadas.

Dueños absolutos del Estado, este año, a pocos días de las elecciones generales y con un Presupuesto General de la Nación 2023 desfinanciado, desembolsaron pagos extras en beneficio de casi cien mil funcionarios, un monto superior a los siete millones de dólares, de contramano a la crisis que vive el pueblo paraguayo por la inflación, empleo precario y las sucesivas epidemias.

Las decisiones de un gobierno colorado serán criticadas por el siguiente gobierno colorado, y eso es casi una tradición como el carrulim. Incapaces de desarrollar políticas públicas en ningún aspecto de nuestra realidad lo que hacen es decir: “Recibí una administración desastrosa y vamos a ver cómo seguimos”.

En ese proceso se harán nombramientos de personas que no necesariamente tienen títulos ni méritos alguno, excepto el de la afiliación que se sumarán a los que hicieron similar proceso con el anterior gobierno. Cada gobierno nombra funcionarios y destina millonarios salarios, y cuando estos funcionarios son descartados por el siguiente gobierno mantienen el privilegiado estatus, aunque deban sobrevivir en la Siberia del algún ministerio, financiado esta calesita prebendaria con la generosidad del pueblo paraguayo que paga sus impuestos.

Desde 1989 hemos logrado construir una democracia que ciertamente tiene déficit, pero en el Paraguay cambiamos de presidente cada cinco años y en forma pacífica. Desafortunadamente, no se logra dar continuidad a las políticas y planes de los gobiernos, pues cada grupo que llega al poder desmantela todo lo anterior y comienza de nuevo. De esta manera, no se pueden construir políticas públicas. El Partido Colorado lleva 76 años en el poder (desde el 13 de abril de 1947) de modo que no es ocioso adjudicarles la responsabilidad por todas las políticas públicas que carecemos y que deberían existir para satisfacer las necesidades y demandas de la sociedad.

Asumir un gobierno con quejas y críticas respecto al anterior es como comenzar a justificar la propia inoperancia. Una frase erróneamente adjudicada a la ex canciller alemana Angela Merkel dice: “Los presidentes no heredan problemas. Se supone que los conocen de antemano, por eso se hacen elegir para gobernar con el propósito de corregir esos problemas, culpar a los predecesores es una salida fácil y mediocre”. Esto es lo que vivimos cada cinco años.