28 may. 2026

Kobler: Libia necesita un Ejército unificado con un papel para el general Hafter

Túnez, 4 feb (EFE).- La solución del conflicto en Libia pasa por la urgente formación de un Ejército unificado con una clara cadena de mando en el que estén presentes todas las fuerzas en conflicto, considera el enviado especial de la ONU, Martín Kobler.

El enviado especial de la ONU para Libia, Martin Kobler (c). EFE/Archivo

El enviado especial de la ONU para Libia, Martin Kobler (c). EFE/Archivo

En una entrevista concedida a Efe en Túnez, el diplomático alemán subrayó, asimismo, que en ese proyecto debe desempeñar un papel el controvertido general Jalifa Hafter, exmiembro de la cúpula gadafista devenido ahora en el hombre fuerte del este del país.

Esta postura supone un giro radical en la aproximación de la ONU a la solución del conflicto libio dos años después del ahora fracasado “Acuerdo de Skhirat”, en el que se apostó por la formación sin consenso del llamado Gobierno de unidad nacional.

Fue precisamente la exclusión de Hafter, que en este tiempo ha ganado influencia económica, política y territorial, la que ha paralizado el proceso de reconciliación y prolongado el caos y la guerra civil.

“Todo está interrelacionado, pero si quiere prioridades ordenadas creo que es muy importante resolver la cuestión de seguridad. Naturalmente, detrás de todo está la política, pero el país necesita un jefe supremo, un Ejército unido, y no unas milicias en el oeste y en el este”, afirmó.

“Un Ejército libio unido con una clara cadena de mando y con autoridad en todo el país. Si esa autoridad está ahí, todos los demás problemas se pueden solucionar de forma más sencilla, como la inmigración, la cuestión política o los servicios básicos”, agregó.

El éxito de este plan se sustentaría, según Kobler, en tres pilares: la voluntad política, el diálogo interlibio y la implicación de los países vecinos.

“El acuerdo de Skhirat no funciona bien; sin embargo, la mayoría de la población es aún favorable a un acuerdo político como marco porque no ven otra alternativa, por eso se negocia, para enmendarlo de forma limitada”, admitió.

En este sentido, el diplomático reiteró que es indispensable que todos los actores participen, aunque eso signifique sentar en la misma mesa a enemigos enconados como Hafter o las fuerzas de Misrata, las más poderosas del oeste del país.

“Mi opinión es que el general Hafter debe tener un papel, pero eso es algo no debemos decidir, nosotros somos la comunidad internacional, lo que queremos es organizar el proceso para que sean los libios quienes decidan”, advirtió.

Subrayó que, “al final, Hafter deberá sentarse con aquellos que están en el oeste, con Misrata y otros, y deben decidir quién es quién en el Ejército Nacional libio. Solo si hay un acercamiento entre Hafter y Misrata puede formarse un Ejército unificado”.

Al respecto, Kobler resaltó la obligación de que los países fronterizos comprendan que el yihadismo no es un problema exclusivamente libio, sino una amenaza regional que debe combatirse unidos.

“Es importante que la región y que los países vecinos ejerzan presión sobre todos, el este, el oeste, el sur, para llegar a un entendimiento. En los últimos días hemos sido testigos de numerosas reuniones muy importantes. Por ejemplo, Argelia y Egipto ya hablan con la misma voz”, afirmó.

“Siempre digo que el 70 por ciento de la solución reside en la implicación regional, en la implicación internacional, en fomentar los contactos”, señaló.

Kobler también quiso dejar claro que, pese a que los plazos deben marcarlos los libios, hay que acelerar todo el proceso debido a la crisis humanitaria que padece la población.

“Estoy de acuerdo en que la situación va cada vez a peor y que los servicios básicos no se pueden dar. ¿Por qué no se puede? Porque no hay seguridad”, destacó.

El diplomático alemán recalcó, no obstante, elementos positivos del último año, como la expulsión de la rama libia del Estado Islámico (EI) de Sirte y los avances en este mismo sentido del general Hafter en Bengasi.

“Cuando yo llegué a este país, Dáesh (acrónimo en árabe del Estado Islámico) ocupaba un gran parte de la costa en el golfo de Sirte y ahora ya no ocupa un territorio continuo”, explicó, antes de precisar que la actual amenaza es la de contagio a los vecinos.

“En su mayoría son extranjeros, tunecinos, sirios, marroquíes, iraquíes, solo digamos el 30 por ciento son libios, y es posible que lo que hagan es regresar a sus países”, avisó.

Y reveló que, ante esta coyuntura, el levantamiento del embargo de armas impuesto a Libia en 2011 actúa como “un incentivo muy importante”.

“Porque, una vez que el Ejército libio unificado sea construido, pueden pedir al Consejo de Seguridad de la ONU que levante el embargo de armas”, recordó.

En su opinión, “es importante que la lucha continúe y eso requiere, de nuevo, un Ejercito fuerte, una fuerza antiterrorista fuerte, instituciones estatales fuertes. Cualquier cosa que discutamos, economía, humanitaria, electricidad, todo se hace con instituciones fuertes”.

Por Javier Martín

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