Black or White, su próxima aparición en el cine, ha pasado por varios festivales, pero no llegará a las pantallas estadounidenses hasta el 30 de enero, unos días después de que cumpla 60 años, el día 18, mientras que el 20 de febrero estrenará McFarland, en la que vuelve a uno de los temas que le son más queridos, el deporte.
El actor afronta los 60 con ímpetu renovado, el que le llevó a hacer el año pasado cuatro películas, tres de ellas ya estrenadas: Jack Ryan: Shadow Recruit, 3 Days to Kill y Draft Day. Ahora, su gran apuesta es Black o White, una “comedia dramática sobre las barreras raciales que nos dividen y los lazos familiares que nos unen”, según The Holywood Reporter, aunque para People es un drama “poco arriesgado”, pero en el que “Kevin Costner brilla”.
El actor interpreta a un abuelo de muy buen ver, un aspecto muy alejado del que lució en Hatfields & McCoys (2012), miniserie televisiva en la que, el que fuera considerado uno de los 50 hombres más guapos del mundo por la revista People, luce su aspecto más desaliñado y malencarado.
Pero fue gracias a Hatfields & McCoys que Costner recuperó el favor del público como Anderson Harfield, papel que le valió un Globo de Oro y un Emmy como mejor intérprete. Aunque no será la imagen de barbudo fumador de pipa la que deje Costner en el imaginario del cine, pues durante años fue uno de sus guapos oficiales.
Sus éxitos más notables fueron Field of Dreams (1989), Dances with Wolves (1990) –su debut en la dirección– y JFK (1991), con las que vio cómo en tres años consecutivos una cinta que protagonizaba lograba la nominación de los Oscar a mejor película.
El premio llegó con Dances with Wolves, en la que se puso delante y detrás de la cámara y, aunque no logró la estatuilla como mejor actor, sí se hizo con las de mejor película y director. EFE