27 sept 2026

Juventud indígena: Poco que festejar en el Día de la Primavera

El ejercicio pleno de derechos y un verdadero desarrollo en Paraguay necesarios para diseñar políticas públicas con un abordaje particular hacia la juventud indígena. Esto implica, además, analizar de manera específica los datos estadísticos, ya que como en todo país desigual, los promedios esconden profundas desigualdades.

Los datos a nivel nacional invisibilizan la magnitud y la acumulación de las exclusiones educativas y laborales que sufre la población juvenil indígena. Adicionalmente, se entrecruzan la marcada ruralidad de sus comunidades, el ciclo de vida y el género. Frente a estas desventajas entrelazadas es indispensable superar los programas estandarizados e implementar estrategias con enfoque territorial que aseguren pertinencia cultural, protección social y oportunidades de formación y de trabajos dignos ajustados a la realidad de las juventudes originarias.

Según los datos del IV Censo Nacional de Población y Viviendas para Pueblos Indígenas 2022, la población indígena total asciende a 137.547 personas, de las cuales 40.022 son jóvenes de entre 15 y 29 años. Este segmento representa el 29,1% del total de la población indígena, una proporción superior al 25,5% registrado en la población no indígena. Al sumar a la niñez (0 a 14 años), que abarca a 52.923 personas (38,5%), se constata que más de dos tercios (67,6%) de la población indígena se concentran en las etapas iniciales del ciclo vital.

La juventud indígena es mayoritariamente rural. El 87,6% vive en áreas rurales frente a solo un 12,4% que habita en centros urbanos. Esta realidad condiciona de manera directa la disponibilidad de servicios públicos básicos como educación y las oportunidades económicas, ya que el área rural ha estado históricamente rezagado.

El 40% de la juventud indígena del país reside en apenas dos departamentos de la Región Occidental o Chaco: Presidente Hayes, que alberga al 21,7% de los jóvenes indígenas (8.670 personas), y Boquerón, con el 21,0% (8.412 personas). El 60% restante se desplaza por la Región Oriental, destacando los departamentos de Canindeyú (12,4%), Amambay (10,0%), Caaguazú (8,9%) y Alto Paraná (6,7%).

Debe interpelarnos profundamente que este grupo poblacional se encuentre entre los más pobres y excluidos, pero vivan en departamentos sumamente ricos en producción y recursos.

Un rasgo llamativo es la elevada presencia de la jefatura femenina. En los hogares con jefatura joven, el 51,9% de las jefas de hogar son mujeres, nivel más elevado que el promedio no indígena, ubicado en el 47,4%. Esta configuración familiar anticipa vulnerabilidades particulares donde la combinación de juventud, género y maternidad exige intervenciones diferenciadas desde la política pública. Solo el 21,1% (8.463 personas) asiste a una institución de educación formal, mientras que el 71,1% (28.464 personas) se encuentra completamente al margen del sistema educativo. Para el reducido porcentaje que logra permanecer en las aulas, el rezago escolar representa una constante. En la cohorte de 20 a 24 años que aún asiste a la escuela, solo el 16,1% de los jóvenes urbanos y un 7,2% de los jóvenes rurales cursan estudios universitarios. El 10,6% de los jóvenes rurales de 20 a 24 años que asisten a clases se encuentran en niveles inferiores a la Educación Escolar Básica.

El 66,1% de la juventud indígena no estudia ni participa en el mercado laboral remunerado. Este fenómeno no implica inactividad real, sino la invisibilización del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que recae sobre las mujeres. El 72,6% de las mujeres jóvenes indígenas no estudian ni trabajan en el mercado, cifra que se eleva al 73,5% en el área rural, en comparación con el 53,6% observado en los hombres jóvenes. Apenas el 39,8% de la población indígena de 15 a 29 años integra la fuerza de trabajo (57,7% de los hombres frente a un 21,9% de las mujeres). Los datos censales del IV Censo Indígena 2022 muestran que el bono demográfico en las comunidades originarias se está perdiendo debido a la marginación extrema y falta de oportunidades. Para estos jóvenes no llegó la primavera ni tienen nada que festejar el Día de la Juventud.

Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE). (2026). Juventud. Resultados del Censo Nacional de Población y Viviendas 2022.

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