Hoy meditamos el Evangelio según San Marcos 3,22-30
Debemos pedirle al Señor que nos enseñe a decir lo que conviene, a no pronunciar palabras vanas, a conocer el momento y la medida en el hablar, y saber decir lo necesario y dar la respuesta oportuna; «a no conversar tumultuosamente y a no dejar caer como una granizada, por la impetuosidad en el hablar, las palabras que nos salen al paso». Cosa por desgracia frecuente en muchos ambientes.
El papa Francisco, a propósito del Evangelio de hoy, dijo: “Debemos trabajar también por la unidad de todos los cristianos, ir por el camino de la unidad, que es el que Jesús quiere y por el que ha rezado”.
“Frente a todo esto, debemos hacer seriamente un examen de conciencia. En una comunidad cristiana, la división es uno de los pecados más graves, porque la hace signo no de la obra de Dios, sino de la del diablo, el cual es por definición el que separa, que rompe las relaciones, que insinúa prejuicios...”.
“La división en una comunidad cristiana, ya sea una escuela, una parroquia o una asociación, es un pecado gravísimo, porque es obra del demonio”.
“Dios, sin embargo, quiere que crezcamos en nuestra capacidad de acogernos, de perdonarnos, de querernos, para parecernos cada vez más a Él que es comunión y amor”.
“En esto está la santidad de la Iglesia: en el reconocer a imagen de Dios, colmada de su misericordia y de su gracia”.
“Queridos amigos, hagamos resonar en nuestro corazón estas palabras de Jesús: «Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9)”.
“Pedimos sinceramente perdón por todas las veces que hemos sido motivo de división o de incomprensión al interno de nuestras comunidades, sabiendo bien que no se llega a la comunión, sino es a través de la continua conversión…”.
(Frases extractadas de http://www.homiletica.org/francisfernandez/franciscofernandez0757.htm y https://www.pildorasdefe.net/liturgia/evangelio-del-dia-division-cristiana-obra-mal-jesus-expulsa-demonio).