- Patricia dos Santos,
- socia de la ADEC.
A menudo se usa la palabra juntos para describir un estado de unidad e integración de personas que están ligadas por un vínculo, tarea, causa, etc. Es un estado que puede ser permanente, (todos quienes trabajan en un determinado sector, pertenecen a una iglesia, a un club, etc.) o transitorios, mientras dure determinada intención, tarea.
Juntos no significa solo pertenecer a algún grupo, sino que apunta a una unidad en la gestión para el logro de algún resultado, o en un compartir afectos hacia algo, y es imprescindible para que ese Juntos tenga sentido, que los miembros compartan valores, principios y/o modos de actuar en torno al tema que les aglutina. Significa también que no nos cortamos solos, que buscamos a quien “pasar la pelota” para que se logre el gol, en términos futboleros, o le damos participación real con escucha activa a otros en la toma de decisiones, en términos organizacionales, o buscamos soluciones de fondo a los problemas del país sentándonos con “el enemigo” a pensar y proponer.
Hay varias etapas para construir un Juntos productivo y constructivo: Primero reunirse, simplemente reconocerse, estar juntos a raíz de algo compartido o de un problema que nos llama. Más adelante conocerse y poder confiar mutuamente, entendiendo que estamos reunidos por una misma causa, todos queremos lo mismo, aunque lo veamos desde distintos ángulos, ese algo es superior, desde lograr que una orquesta suene afinada hasta hacer cambios que permitan el progreso de todos en el país. Más adelante es organizarse con base en ese conocimiento y confianza para lograr el mejor resultado, donde lo primero es aceptar que otros y otras pueden tener mejores propuestas que yo.
Estar juntos no significa pensar igual, fanatizarse en grupo, dejarse llevar por un liderazgo arrasador sin pensar, defender a ultranza los intereses de un determinado grupo, o mentir apoyando una causa para en realidad lograr otra cosa, eso es estar revueltos.
Juntos, pero no revueltos es como necesitamos trabajar para que nuestro país cambie, actuar en grupo o en nombre de una causa de muchos luego de reflexionar, aprender, entender, incorporar al otro. Es llegar a la acción luego de sopesar el valor de todas las propuestas útiles a la situación, sin fanatismos o impulsos. Es involucrarse más allá de mis intereses porque si el país está bien, vamos a estar todos bien.
Las situaciones difíciles como las que se nos presentan en estos años en nuestro país requieren que actuemos permanentemente juntos, pero no revueltos, pensando en el corto y en el largo plazo, buscando ser parte de soluciones que atiendan las necesidades reales de todas las partes, sin excesos de poder de unos sobre otros.
¡Manos a la obra!