Me llamo Juana Bautista Parra Rivarola, y nací en Colonia Friesland (San Pedro), el 9 de junio de 1971, tengo 55 años. Mis estudios primarios y secundarios los realicé en la Escuela 405 de San Pablo, de donde tengo gratos recuerdos.
Mis padres fueron Fausto Parra Peralta (+), un conocido talabartero de San Pablo, ex Cocueré; él elaboraba lo que se llama lazo de cuero, un elemento que se usa muchísimo en el campo; fue el artesano más reconocido de la zona. Mi madre es Alejandra Rivarola, de profesión modista, actualmente tiene 73 años y sigue trabajando en la máquina, cosiendo. Ella es nuestro ejemplo de vida.
Tengo cuatro hermanas: la mayor se llama Miriam Roquelina Parra de Gómez, la otra hermana se llama Gladys Raquel Parra Rivarola, y la última de mis hermanas se llama Blanca Jenny Parra Rivarola.
Soy mamá soltera de dos hijos varones. El mayor se llama Isaías Jonás, de 26 años, y el otro se llama Renato Aarón de 19 años. El mayor está estudiando Licenciatura en Enfermería, tercer año, en la Universidad Nacional de Asunción (UNA). El otro se dedica a la fotografía, es fotógrafo.
Cuando le tuve a mi primer hijo fui la mujer más feliz del mundo.
Yo decía que él iba a ser el chico más feliz, y fue así que cuando nació realmente era el chico más feliz del mundo, que se reía, que hasta la campanilla se le veía cuando se reía.
SUEÑO y trayectoria LABORAL
De niña yo decía que cuando fuera grande iba a ser policía porque en aquella época había una película donde había una chica que era mujer policía, y bueno, yo quería ser como ella, una mujer policía. Cuando tenía 12 años, dejamos San Pedro con mi familia y nos mudamos a Asunción.
Ya instalados en la capital, con el correr del tiempo, empecé trabajando de niñera, después me fui de limpiadora a una oficina, luego trabajé en una hamburguesería, de moza, trabajé de cajera, trabajé en el banco.
Además trabajé 20 años en una cooperativa que se fue a la quiebra y que todo el mundo conoce, estaba ubicada sobre Presidente Franco casi 15 de Agosto, la ex Cooperativa 17 de Mayo de la Policía Nacional.
Mi hermana Raquel y yo trabajábamos en la cooperativa y nos quedamos sin trabajo, sin nada, sin un guaraní. Un año estuvimos haciendo de todo, ventas, lo que sea, porque no conseguíamos trabajo por nuestra edad. Yo tenía 46 años en ese entonces, y la gente ya no nos quería contratar por nuestra edad.
Cuando estuve en la institución financiera, me encargaba de la parte de Marketing, tenía que hacer vidriera, preparaba las canastas navideñas y de desayuno. Los que veían mi trabajo me decían que me dedicara a la decoración. Así empecé a emprender.
Actualmente soy organizadora de eventos independiente, tengo una empresa de decoraciones, y hace nueve años trabajo en el rubro: hago decoraciones de todo tipo de eventos.
Amo mi trabajo; para mí cada evento, cada cliente es único, todos los trabajos que hago siempre quiero que sean mágicos también para mis clientes.
Diagnóstico de cáncer
A mí se me diagnosticó cáncer de mama en el 2017. Soy la primera persona detectada con esta enfermedad en mi familia. Realmente cuando uno recibe la noticia y te dicen “tenés cáncer” es muy difícil ese momento, es la etapa de aceptación, porque cuando te dicen cáncer, ya es como sinónimo de que te vas a morir.
Me fui a hacerme los estudios primeramente al Hospital de Clínicas, donde me pidieron un estudio muy costoso; yo no tenía forma de pagarlo porque estaba iniciando con el tema de la decoración.
Nadie me conocía aún, y eran demasiado pocos los trabajos que yo tenía. Entonces le dije a una amiga doctora: “Vos sabés que me pidieron este estudio y yo no tengo forma de hacerme”.
Mi amiga me dijo: “Esperá que vamos a ver”. Ella empezó a ver contactos de aquí, de allá, a averiguar. Y después se acordó de que en el Incan estaba un ex compañero de ella que es mastólogo.
Me fui a consultar con él y me pidió el mismo estudio y le dije: “Por favor, doctor, no tengo forma de hacerme, ni una moneda no tengo”. Entonces optaron por hacerme otro tipo de estudio.
Me tomaron una muestra que fui a retirarla después de 15 días, cuyo resultado confirmó que mi cáncer era maligno.
La parte más difícil para mí de sobrellevar fue el momento de la quimioterapia. Me hice 20 sesiones de quimioterapia y 30 sesiones de radioterapia en la primera etapa en el Incan.
A los 4 años se me detectó en la otra mama. Mi caso se llama segundo primario, no es metástasis. Ahí nació otro cáncer nuevo, no es que se mudó, y ahí tuve que empezar todo de nuevo el proceso.
Tras eso, yo dije que no me iba a tumbar esto, lo tomé con una actitud superpositiva, yo declaré que no me iba a tumbar, que no me iba a dejar.
Actualmente estoy en etapa de tratamiento y control de mi segundo diagnóstico, voy por los cinco años. Ahora me están controlando unos nódulos en el tórax, gracias a Dios no me está creciendo, y cada seis meses debo ir a aplicarme medicamentos, sigo con hormonoterapia. Para llegar a la etapa de remisión, o de alta, me faltan aún cinco años.
Mi familia me apoyó muchísimo, mis hermanas, mi mamá, toda mi familia. El apoyo de la familia es fundamental. Que te diagnostiquen cáncer no es sinónimo de muerte.
Pedido
Los que enfrentamos esta enfermedad nos encontramos con muchas necesidades en los hospitales, con necesidad de medicamentos, de maquinarias para los estudios como, por ejemplo, aceleradores nuevos, tomógrafos, equipos de resonancia, más profesionales y técnicos especializados.
A veces recurrimos a la famosa pollada, hamburgueseada para costear los gastos que todo esto conlleva.
A pesar de todo, me considero una persona, en lo particular superactiva, resiliente y capaz, no dejo que entre nada de negativismo en mi vida.
Mensaje
Lo primordial es el control. Les insto a mis congéneres que se realicen los estudios, que se realicen la mamografía, la ecografía, es muy importante eso para la detección temprana, en el caso de que exista algún riesgo, porque si una no se hace luego, cuando llega en el caso extremo, ya es tarde.
- “Les insto a mis congéneres que se realicen los estudios para una detección temprana del cáncer de mama. Es la única forma de acceder a un tratamiento oportuno ”.