Por Andrés Colmán Gutiérrez
Octubre de 1969. El sacerdote jesuita español Francisco de Paula Oliva es expulsado del Paraguay por la dictadura del general Alfredo Stroessner y se refugia en la Argentina, donde lo recibe el entonces superior provincial de la Compañía de Jesús, Jorge Mario Bergoglio.
“El actual papa Francisco, quien era el líder de nuestra orden en la Argentina, me recibió con mucha solidaridad y me permitió seguir trabajando pastoralmente en Buenos Aires, especialmente en las villas marginales, con los paraguayos migrantes”, recuerda el popular pa’i Oliva.
El sacerdote, vinculado a la corriente progresista de la Iglesia Católica, niega las acusaciones de que el actual Sumo Pontífice actuó como colaborador de la dictadura militar argentina, como sostiene, entre otros, el periodista e investigador Horacio Verbitsky.
“No hubo colaboración de Bergoglio con la dictadura. A lo mejor, en esa época terrible, él no supo hacer todo lo que había que hacer, pero ha aprendido. Si bien provenía de un sector conservador, la pobreza de los inmigrantes le abrió los ojos”, destaca Oliva, quien conoció muy bien al actual Papa, con quien trabajó durante cinco años.
“Yo lo comparo con el caso del asesinado arzobispo de San Salvador, monseñor Óscar Arnulfo Romero, quien también asumió siendo muy conservador, pero la realidad lo fue cambiando. Se comprometió tanto con los pobres, que por eso lo mataron. Tengo mucha esperanza en el nuevo Papa”, destaca Oliva.
COHERENTE. Otro de los sacerdotes jesuitas del Paraguay que conocieron de cerca al actual papa Francisco es Jesús Montero Tirado, quien llegó de su España natal en 1975 y fue nombrado superior provincial en los 80.
“Tuve mucho contacto con Bergoglio en esa época, porque teníamos a varios paraguayos estudiando Teología en Buenos Aires, donde él era rector. Nos reunimos en muchas oportunidades sobre cuestiones de la Compañía de Jesús”, relata.
Montero Tirado describe a al nuevo Papa como “una personalidad muy fuerte, firme y coherente. Es un hombre bien informado, muy inteligente. Da gusto dialogar con él, sabe lo que piensa, sabe lo que quiere, tiene ideas claras; su formación ha sido muy sólida. Lo he percibido siempre como un hombre austero, muy fervoroso”.
El educador jesuita considera que Bergoglio es un religioso de línea conservadora, pero con mucha sensibilidad social.
“Ante todo es un hombre de religión, comprometido con la fe, muy coherente; sus líneas esenciales están muy claras. Se puede decir que es un hombre cercano a las derechas, pero capaz de comprender todo el movimiento social, la sensibilidad social, la problemática de los pobres”, asegura.
Montero Tirado tampoco cree que el actual Papa haya colaborado con la dictadura argentina. “La imagen que tengo es que fue muy independiente, no favoreció a la dictadura. Ha vivido muy cercano al pueblo, con signos de austeridad, como viajar siempre en ómnibus o en metro, junto a la gente común”, destaca.
TENSIONES. El padre Ramón Juste, español radicado en el Paraguay desde hace medio siglo, quien también fue provincial jesuita, cuenta que conoció a Bergoglio en los años 60, cuando este aún era estudiante de Teología.
“Trabajamos juntos en varias oportunidades. Supo enfrentar las dificultades. Hoy le toca ser Papa en un momento histórico, pero muy difícil, de la Iglesia”, indica.
Juste considera que el Pontífice debe convocar cuanto antes al Concilio Vaticano Tercero, para enfrentar los muchos problemas que tiene la Iglesia Católica. “Son asuntos que un hombre solo no podrá resolver, debe apelar a toda la comunidad, y para eso sirve un Concilio”, asegura.
nuevo timón en la iglesia católica
“NOS ANIMA SABER QUE SE PREOCUPA POR LOS POBRES”
“Nos anima saber que el papa Francisco, de diversas maneras, se haya manifestado constantemente cercano a los pequeños y a los que sufren, y que haya expresado su preocupación por la suerte de los pobres, ajustándose él mismo a un estilo de vida sencillo”, sostiene un comunicado dado a conocer ayer por el superior provincial de la Compañía de Jesús, padre Alberto Luna, en nombre de los jesuitas del Paraguay.
“Nos sentimos honrados, como jesuitas, de que el papa Francisco haya iniciado su formación y su misión como sacerdote en la Compañía de Jesús. Conforme a nuestro carisma, actualizamos el compromiso de seguir sirviendo al Señor y a su Iglesia, con renovado impulso y fervor, bajo la guía del Romano Pontífice, para colaborar con nuestras mejores energías en la misión que él nos quiera encargar”, agrega.
El pronunciamiento reitera el compromiso con el nuevo Pontífice.