Opinión

Itaipú, lo bueno y lo malo

Alberto Acosta Garbarino Por Alberto Acosta Garbarino

Esta semana el Gobierno paraguayo anunció que después de intensas negociaciones se ha llegado a un acuerdo con el Brasil para fijar la tarifa de Itaipú para este año 2022.

En el momento de escribir este artículo no se tenía disponible una información detallada del acuerdo, pero todo indicaba que se había arribado a una posición intermedia entre las pretensiones del Brasil y las de nuestro país.

La posición brasileña estaba basada en la letra del Anexo C que define que Itaipú es un centro de costos, por lo tanto, como en este año los costos financieros se reducen en 600 millones de dólares, la tarifa debía bajar a 18,95 dólares el KW/mes.

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La posición paraguaya estaba basada en un principio político y en su interés económico. Debido a que en dos años más debe negociarse un nuevo Anexo C, planteábamos mantener hasta ese momento la actual tarifa de 22,60 dólares el KW/mes y repartirnos en partes iguales el ahorro que representa esa disminución de costos, es decir 300 millones de dólares para cada uno.

Este impasse en las negociaciones nos llevó al peor escenario posible: Itaipú comenzó a operar desde el inicio del 2022 sin tener una tarifa definida y consecuentemente sin tener un presupuesto de gastos aprobado.

Este acuerdo salomónico de fijar la tarifa en un punto intermedio de 20,75 dólares el KW/mes –si bien no satisface totalmente a ninguna de las partes– nos lleva a un escenario mucho mejor del que teníamos anteriormente.

Este acuerdo es bueno porque genera un precedente diplomático para las dos futuras difíciles negociaciones que tenemos con el Brasil: La tarifa para el 2023 y la renegociación del Anexo C.

Es un precedente el que Brasil haya dejado de lado su inflexible posición de aplicar estrictamente la letra del Anexo C y haya aceptado que la tarifa de Itaipú es básicamente política. Eso nos abre un campo mucho más amplio para las futuras negociaciones.

Para algunos este acuerdo es bueno por ese precedente que genera y además por los 140 millones de dólares adicionales que va a recibir el Paraguay este año.

Para otros este acuerdo es malo porque renunciamos a nuestra posición inicial de mantener la tarifa en 22,60 dólares y a recibir los 300 millones de dólares que nos hubiera correspondido. Puede verse el vaso medio lleno o medio vacío.

Dependiendo de los intereses políticos o de la visión ideológica de cada uno, podrá discutirse si lo acordado es bueno o malo para nuestro país, lo que no podrá discutirse es lo malo… diría lo pésimo, que es el uso que va a darle la ANDE a una parte de los 140 millones de dólares adicionales que recibirá este año.

Según los anuncios realizados, una parte de estos fondos la ANDE lo destinará a reducir la tarifa en un 25 por ciento durante cuatro meses a más de un millón de usuarios de la clase media. Es un subsidio a personas que no se encuentran ni en la indigencia ni en la pobreza y que recibirán este regalo por unos meses.

Sin ninguna duda la intención es totalmente electoralista, aprobando un subsidio que no es sostenible, que va a ser casi imposible políticamente de cortar el año que viene, en lugar de invertir en mejorar la red de distribución de la ANDE.

Para poder tener una opinión más concluyente sobre el acuerdo con el Brasil por la tarifa 2022 de Itaipú nos falta información con mucho mayor detalle, pero por lo que se sabe, aunque el acuerdo no es el deseado, ha sido el acuerdo posible.

El mismo genera el precedente positivo para el Paraguay de que este tema (Itaipú) es un tema político y no solo económico o legal. Pero nos preocupa que nuestro país consiga con tanto esfuerzo, más recursos que le son muy necesarios y luego los dilapide en gastos electorales y no sostenibles en el tiempo.

Dentro de todo, esta “pequeña negociación” ha sido la antesala de las más grandes y difíciles que vendrán. Aprendamos de ella para no volver a equivocarnos en el futuro.

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