En la presentación de rendición de cuentas de la Dirección Actuarial del Instituto de Previsión Social (IPS) se expuso un escenario con una creciente presión sobre el Fondo Común de Jubilaciones y Pensiones. La proyección señala que, de mantenerse las condiciones actuales, las reservas del fondo se agotarían en 2046. Para la Unión de Jubilados, las previsiones presentadas no corresponden a la realidad.
José Velázquez, de la Dirección Actuarial del IPS, presentó los datos durante la jornada de rendición de cuentas realizada este miércoles en el Centro de Convenciones del Banco Central del Paraguay (BCP), ante representantes de trabajadores, empleadores, sindicatos, consejeros, gerentes y funcionarios.
Uno de los principales puntos expuestos fue el quiebre registrado a partir de 2020. Desde ese año, el sistema comenzó a recurrir a las ganancias generadas por las reservas para sostener el flujo financiero, aunque, según explicó Velázquez, todavía no se utilizan las reservas propiamente dichas, sino sus rendimientos.
La dependencia de esas ganancias fue creciendo con los años. En 2020 representaban el 19%, mientras que para 2026 alcanzan el 34%.
Un déficit mensual de USD 1 millón
La presentación correspondiente a la dinámica financiera del fondo para 2026 muestra 741.543 cotizantes del régimen general y 90.873 jubilados y pensionados. En promedio, el fondo recauda mensualmente USD 72.626.502, mientras que los pagos alcanzan USD 73.636.377. La diferencia genera un déficit promedio mensual de USD 1.009.875.
La misma presentación incorpora un componente de USD 75.636.377 correspondiente al BAA (haber jubilatorio) y establece un impacto anual de USD 76.646.252. Estos números reflejan la presión financiera que enfrenta el fondo previsional en un escenario en el que la cantidad de beneficiarios crecerá mucho más rápido que la de aportantes.
Los beneficiarios crecerán cuatro veces más que los cotizantes
El envejecimiento de la población constituye otro de los grandes desafíos señalados por la Dirección Actuarial. La proyección para 2.050 estima que los cotizantes del régimen general pasarán de 741.543 en 2026 a 1.229.262, lo que representa un aumento del 65,5%.
En contraste, la cantidad de jubilados y pensionados pasaría de 90.873 a 331.476, un incremento proyectado del 265,8%. En otras palabras, mientras los cotizantes crecerían 65,5%, los beneficiarios aumentarían más de cuatro veces ese ritmo porcentual.
Vivimos más y cobramos durante más tiempo
Velázquez explicó que el aumento de la expectativa de vida también modifica las exigencias que debe afrontar el sistema. En el caso de los hombres, la proyección presentada señala que la expectativa de vida a los 60 años pasaría de 20 años en 2026 a 22,6 años en 2050, un aumento de 2,6 años.
Para las mujeres, pasaría de 23 a 25,5 años, es decir, 2,5 años adicionales. “Vivimos más”, resumió Velázquez al explicar el desafío que esto representa para el fondo.
“Tenemos que estar preparados para pagar por 20 años y, dentro de 24 años, por 23 años más; en el caso de las mujeres, 26 años”, manifestó.
El año de la alerta
Con este conjunto de variables, la Dirección Actuarial proyecta que en el 2036 se iniciará la utilización de la reserva y para el 2046 se produciría el agotamiento de las reservas del Fondo Común de Jubilaciones y Pensiones.
Velázquez aclaró que se trata de una proyección que debe servir para anticipar decisiones y no de un escenario inmodificable.
“En el 2046 se dará el agotamiento de las reservas. Son desafíos y ventanas de oportunidades que podemos afrontar y cambiar hoy”, afirmó.
El mensaje de la Dirección Actuarial fue planteado como una advertencia para actuar antes de que el fondo llegue a una situación crítica. “Estas son previsiones para tomar acción”, concluyó Velázquez.
Lo que piensan los jubilados: “Yo creo que eso no tiene nada de verdad”
El escenario presentado por la Dirección Actuarial fue cuestionado por Gustavo Canatta, representante de la Unión de Jubilados del Paraguay (UNJP), quien puso en duda que la relación entre aportantes y jubilados sea actualmente el principal factor de riesgo para la sostenibilidad del sistema.
“Yo creo que eso no tiene nada de verdad realmente. Todos los análisis económicos, no solamente nacional sino internacional, establecen que la relación tiene que ser 7 a 1. Hoy el IPS tiene prácticamente 11 aportantes por cada jubilado”, sostuvo.
El representante de los jubilados coincidió, no obstante, en que el aumento de la expectativa de vida obliga a discutir cambios en el sistema.
Señaló que las personas actualmente viven más años y, por lo tanto, también reciben sus beneficios durante más tiempo.
Canatta planteó que esta situación debe llevar a revisar las condiciones de jubilación y pidió instalar una mesa de trabajo para analizar eventuales modificaciones normativas.
“Al aumentar el nivel de años de vida, el IPS tiene que tomar en consideración que no le ocurra lo que ocurría con el área de maestros en la Caja Fiscal”, sostuvo, al referirse a casos de personas que podían jubilarse tras décadas de aporte y permanecer durante muchos años como beneficiarias.
Para Canatta, el desafío no pasa solamente por modificar los años de aporte o la edad de jubilación. También apuntó a la evasión y a los problemas administrativos del IPS como factores que deben ser corregidos para fortalecer las finanzas del sistema.
“Hay una evasión altísima de gente que no aporta al IPS. Son factores que son problemas administrativos que el IPS debe ir regularizando y ver la forma de llevar adelante con una mejor gestión”, afirmó.