10 jun. 2026

Inseguridad hace que choferes de ómnibus teman trabajar en la noche

La falta de garantías en el horario nocturno, principalmente en los distintos barrios de Gran Asunción, es el principal obstáculo que encuentran los trabajadores del volante. La Policía pide denuncias concretas.

linea 24 saldo de noche

Oscuro. El último bus de la Línea 24 ingresa a Limpio a las 23:00. Luego los usuarios deben tomar el mototaxi o caminar. Foto Andrés Catalán

Por Iván Lisboa

ilisboa@uhora.com.py

Óscar Rodríguez es un chofer de ómnibus. Marca entrada diariamente a las 19.00 y conduce todas las noches, junto a un guarda y un amigo o familiar, el coche 40 de la empresa 29 de Setiembre, que explota la línea 18.1.

El trabajador del volante comenta que es importante tener compañía si conduce hasta la madrugada, debido a la poca presencia de policías en las calles y el dinero que maneja por la venta de boletos.

“Normalmente, como hay pocos colectivos a la noche viajamos siempre casi llenos. Eso nos convierte en posibles víctimas de robos todas las noches”, expresó.

Es justamente la inseguridad en las calles y barrios de Gran Asunción, la que convierte al horario nocturno en “el no deseado” por los conductores del transporte público.

El temor por la integridad propia y daños al micro, hace que los choferes se opongan a trabajar por las noches. Esto, sumado a la poca rentabilidad que argumentan los transportistas, termina perjudicando solo al pasajero, que ante el nulo servicio formal, vive una odisea todos los días para llegar a casa, ya sea en colectivos fantasmas, taxi, mototaxi y de última, caminando varios kilómetros.

“Con la plata que manejamos no hay loco que entre a los barrios o asentamientos. Gracias a Dios todavía no fui víctima de asalto, pero sí varios compañeros”, dijo Rodríguez.

FINES DE SEMANA. El conductor de la línea 18.1 relató que los fines de semana y días de fútbol el temor es mayor.

“Se suben barras o gente borracha y ahí lo que hacemos directamente es buscar una comisaría o patrullera y le solicitamos ayuda. Varias veces ya hubo peleas y los daños recaen sobre el chofer”, apuntó.

Para César Ayala, chofer de la empresa San Lorenzo, línea 27, todo es posible si se garantiza seguridad policial.

Señaló que si bien el itinerario de la compañía es en su mayoría sobre ruta, si se asegura resguardo habría muchos interesados en prestar el servicio. “Hasta salir del trabajo es peligroso para nosotros. Si no es con moto, esperamos que salga un colectivo hasta alguna zona. Si hay control sería diferente”, refirió.

RESPUESTA. La Setama reconoce la falta de seguridad como uno de los factores que limitan la cobertura de buses en las distintas localidades.

El titular del ente, Hugo Vera, dijo que el Consejo viene trabajando desde hace varias semanas en un plan para realizar acciones conjuntas con la Policía para garantizar el servicio.

El jefe de Orden y Seguridad del Área Metropolitana de la Policía Nacional, comisario principal Diego Fretes, indicó que siempre hay patrulleras cerca de las paradas y en zonas requeridas por los pasajeros, lo que hizo que sean pocas las denuncias de asalto mientras se aguardan los ómnibus.

Aseguró que el sistema 911 está a disposición de la ciudadanía las 24 horas y pidió que cualquier reclamo se acerque a la comisaría más cercana para trabajar en ello.

Finalmente, pidió a representantes sindicales y transportistas que “acerquen denuncias concretas y dejen de culpar a la Policía por no querer trabajar”.

EL MIEDO TAMBIÉN LLEGA A PASAJEROS

No solo los choferes de ómnibus se quejan de la inseguridad en las calles y barrios de Gran Asunción. En una serie de artículos que viene publicando ÚH, los pasajeros también reclaman mayor presencia policial en las paradas y en las localidades que rodean a la ciudad capital.

Universitarios y trabajadores de supermercados son los que más sufren a diario por los peligros a los que están expuestos.

Arturo Sánchez, estudiante de Derecho de la UNA, comentó que todos los días deben esperar el bus en grupo, de lo contrario son víctimas de asalto. “Lo más común es ser asaltado al salir de acá. No pedimos mucho, solo que la Policía venga a mirar de vez en cuando”, solicitó.