“Una sociedad que no tiene en su horizonte la divinidad se convierte en una verdadera sociedad de barbaridad, donde solo los que tienen contactos con los que ostentan el poder –lo que debería ser para todos– son los pocos privilegiados”, advirtió el padre Aldo Bernal durante la celebración de la Pasión del Señor este Viernes Santo, en la Catedral Metropolitana.
En su reflexión, el rector recordó que el Viernes Santo “es el día que el amor no se escondió, no huyó”, sino que se entregó plenamente en la cruz e instó a los fieles a estar “a la altura de este amor”, respondiendo con acciones concretas ante el sufrimiento y las injusticias que atraviesan muchas personas.
‘‘Cristo que agoniza hoy en los hospitales, en los espacios de vulnerabilidad, en la falta de oportunidad de estudio de calidad, trabajo digno, casa propia, este es el momento de poner la conciencia y el corazón al servicio de Dios que espera en el pueblo, en cada familia, a quienes debemos servir, proteger y amar’’.
Bernal recordó a quienes ejercen autoridad que el mismo debe ir de la mano de la credibilidad, el “jerovia”, que es imperiosa la necesidad de no olvidar que el poder es servicio y que es una bendición ser escogidos para poder servir. ‘‘Que se haga la voluntad de Dios que grita el pueblo. Ya no hay tiempo Paraguay para excusas, es tiempo de decisiones… es necesario hacer como Jesucristo”, expresó, convocando a la sociedad a un cambio real basado en la justicia, la verdad y la solidaridad.
En la misma línea, el cardenal Adalberto Martínez se refirió a la situación social del país y recordó que “en nuestra sociedad existen brechas muy marcadas entre quienes tienen muy poco y quienes poseen bienes en abundancia”.
Añadió que estas diferencias se reflejan “entre quienes padecen estrecheces y quienes viven en la acumulación y el derroche” y ‘‘pueden causar mayores grietas sociales”.
Insistió en la necesidad de construir una sociedad donde la “unión e igualdad” no sean solo proclamadas, sino vividas. “Hay familias enteras y niños que no reciben una alimentación adecuada”, lamentó.
- Hay familias enteras y niños que no reciben una alimentación adecuada. Hay hambres más profundas: hambre de paz, de justicia, de igualdad, de equidad ciudadana, de dignidad. Adalberto Martínez Arzobispo de Asunción