28 feb. 2026

Ideología y debates

Por Gustavo A. Olmedo B.

La denuncia de la presencia de conceptos y terminologías pertenecientes a la llamada ideología de género en programas y proyectos del Ministerio de Educación ha generado un interesante y necesario debate en medios de prensa y redes sociales. Obviamente, hay de todo; no faltan los extremistas de cada lado ni los que critican o analizan a partir de un prejuicio negativo contra los denunciantes.

Más allá de los argumentos de diversos matices, es muy valioso que la sociedad paraguaya –en especial, los padres y docentes– dediquen tiempo a analizar y asumir una postura ante un conjunto teórico muy cuestionable, y también cuestionado en ámbitos científicos y académicos.

Y es importante porque este conjunto teórico de ideas constituye el eje trasversal de todos los proyectos sociales, culturales, educativos y hasta económicos que se impulsan –y también se imponen– desde los organismos internacionales a países latinoamericanos. Esta ideología es el sostén de todos los programas y leyes que en países como Canadá, Estados Unidos o Argentina, entre otros, permiten que un niño o púber, con un desarrollo sicológico en proceso de maduración, pueda decidir nada menos que cambiar su “identidad sexual”, porque así “lo siente”, despreciando datos biológicos objetivos y fundamentales. No en vano gremios médicos norteamericanos lo ponen en tela de juicio, calificándolo de una teoría alejada de estudios científicos.

Y en este momento discutir si se trata de una ideología o una teoría o un conjunto de dogmas o un programa llamado Papá Noel –si se quiere–, sería una pérdida de tiempo. Ni siquiera vale el esfuerzo de defensas o justificaciones sobre su vigencia en charlas de formación docente, como lo denunciara del gremio educativo de Alto Paraná.

Lo importante es tener claro que una corriente de pensamiento que reemplaza el término sexo por el de género, y que el género es una construcción social, que se elige y se forma con la autopercepción, no puede ser introducido en las escuelas sin un análisis crítico y profesional. Una teoría que propone que nacer como hombres o mujeres es un hecho cultural y no biológico; y que solo es cuestión de cirugías y aplicación de hormonas, exige un debate serio con los padres. Y hay que tener claro que no aceptar esta ideología no es discriminación ni intolerancia, ni mucho menos promover la homofobia o algún dogma religioso. Tampoco supone negar la existencia de personas que viven opciones variadas. Aquí se trata de hablar claro de su validez y aplicación; y de aprender a respetar y apreciar datos básicos y claves que proporcionan la realidad; la ciencia, la razón y la misma la naturaleza humana.