CIUDAD DEL ESTE
Con lágrimas en los ojos doña Ofelia Ortiz y su familia recibieron ayer la casa que fue construida por alumnos del tercer año de la Media del colegio Inmaculada Concepción de Ciudad del Este. Es la cuarta vivienda entregada en el marco de un proyecto de la institución educativa en el asentamiento Bello Horizonte del kilómetro 11 lado Acaray.
“Avy’a iterei (estoy demasiado feliz) no tengo ni siquiera palabras para decir como me siento. Es algo que considero un milagro de Dios porque había otras familias que también necesitan mucho como yo, pero fui la sorteada entre todos. No me lo esperaba, pero siempre pedí a Dios que me regale una casa linda”, afirmó entre lágrimas doña Ofelia (39).
La mujer recordó muy emocionada el inicio del proyecto y que ella ayudaba buscando leña y cocinando los fideos los martes, día en que el mismo grupo de alumnos ofrecían almuerzo entre 500 y 600 personas. “ Yo con alegría les ayudaba y creo que Dios me recompensó el trabajo”, afirmó.
REPERCUSIÓN. Según el doctor Roque Alcides Giménez, coordinador del proyecto denominado El protagonismo del estudiante en el desarrollo de la sociedad, muchas personas en representación de instituciones educativas y en forma particular se comunicaron con él para pedirle el proyecto para replicarlo.
“Después de que Última Hora haya publicado en tapa el proyecto, como 20 personas nos llamaron y pidieron detalles, con mucho gusto les cedimos porque la idea es que otras instituciones hagan lo mismo, muchos compatriotas necesitan una vivienda digna, nos sorprendimos porque hasta de Concepción nos llamaron, ojalá se pueda copiar esto tan lindo que los alumnos hacen con alegría”, comentó.
Son aproximadamente 120 alumnos del tercer curso del colegio Inmaculada Concepción de Ciudad del Este los que construyeron la casa a la familia de escasos recursos que fue escogida después de un arduo censo. Los alumnos colaboraron 500 guaraníes cada uno para la compra de los materiales y el pago del albañil. El ingeniero Alfredo González desde hace 4 años colabora con la parte eléctrica de las casas construidas con un precio simbólico.
“Ver la felicidad de la familia me llena de una alegría inexplicable. Este proyecto me llevó una semana de tiempo, los alumnos me ayudaron a medir, siempre les vi superentusiasmados, es una obra muy hermosa que hace el colegio, de ayudar a las personas más necesitadas”, afirmó la arquitecta Andrea Espínola, ex alumna de la institución que donó el proyecto de la casa.
“Esto surgió como algo pequeño, pero hoy estamos entregando la cuarta casa; todo el colegio hoy está orgulloso de este trabajo, la señora está feliz, y nuestros alumnos también se benefician (...), como institución católica tenemos el carisma de nuestra fundadora la santa Emilie de Villeneuve, que es justamente estar al lado del que más necesita”, afirmó María Laura Olazar, directora del colegio.