27 ene. 2026

Historia de un declive: Britney, antes y después

Con apenas 16 años, Britney Spears se convirtió en la nueva princesa del pop. Más tarde, tribulaciones de la fama, sonadas separaciones, un polémico matrimonio (terminado en divorcio) y destructivas adicciones se encargaron de llevarla a vivir en la actualidad sus horas más bajas.
Su carrera comenzó ya en su infancia, como parte del elenco del “The Mickey Mouse Club”, en Disney. Del “mundo mágico”, Britney, ya adolescente, se traslada a la “Gran Manzana” donde audiciona para el sello Jive Records, con el cual graba su más exitoso disco hasta la fecha: el multiplatino “Baby one more time”.
A su álbum debut le siguieron otros número uno: “Oops!... I Did It Again”, “Britney” y su último material de estudio “In the zone”, que incluye una colaboración de Madonna. Sin embargo, más allá del éxito profesional, Britney encontró una manera estrepitosa de caer de la cima y tocar oscuro fondo.
El declive comenzó cuando la cantante se separó de su primer amor, Justin Timberlake. Asediada por los medios, Britney se refugió en las fiestas. Célebres se volvieron sus excesos y excentricidades. Más tarde, en un intento por encontrar estabilidad, contrae matrimonio con el bailarín Kevin Federline, conocido también en la escena de las fiestas.
La pareja tuvo dos hijos, pero finalmente constantes disputas llevaron al dúo al divorcio. Al final, Kevin hizo lo inesperado: asumió calmadamente el rol de padre. Britney, en cambio, comenzó a hundirse más rápidamente en su torrente de fiestas, drogas y malas compañías.
Desde su divorcio la cantante decidió raparse la cabeza, como si de una automutilación se tratara, y vive hoy custodiada y en rehabilitación.
Luego de tres supuestos intentos de suicidio, Britney fue diagnosticada con una adicción a la droga “cristal”, lo cual según reportes oficiales pudo haberle ocasionado un desorden bipolar.
En su infierno personal, Britney Spears batalla a sus demonios en poblada soledad. Bajo atenta mirada de los medios, la cantante mantiene en vilo al público, que aguarda expectante su regreso saludable y triunfante a la escena musical.