Por Óscar Llamosas, ministro de Hacienda.
Paraguay está bendecido con recursos naturales de un alto valor ecosistémico, con una economía estable y resiliente, y cuenta con abundante energía limpia y renovable a través de sus hidroeléctricas. Estas forman los eslabones claves para desarrollarse de forma sustentable. Al mismo tiempo, el país y su economía dependen de una matriz energética que es altamente subsidiada por biomasa y combustibles fósiles que emiten gases de efecto invernadero, contaminan y deforestan. Esta realidad –o paradoja– nos obliga a reflexionar sobre cómo podemos promover una economía basada en el bienestar humano e igualdad social, con un enfoque en la sustentabilidad ambiental.
La pandemia nos deja innumerables enseñanzas, las que deben ser capitalizadas y convertidas en oportunidades para impulsar la economía de forma diferente. La crisis aceleró una tendencia existente de enfatizar el cuidado responsable del medioambiente y la ecología. La pandemia nos otorga, en cierto sentido, una foja cero. Un nuevo paradigma para el país y una oportunidad para hacer cambios estructurales en el gasto público, en las inversiones públicas, y privadas, y las políticas de fomento a la economía. Asimismo, nos llama a reflexionar sobre nuestros propios estilos de vida, y a considerar el valor de la salud, y el medioambiente en que vivimos.
Como país debemos apostar a medidas que promuevan el crecimiento de nuestra economía, pero que tengan un enfoque en la eficiencia de nuestra producción, mirando a indicadores, como las emisiones producidas por PIB, o en emisiones por habitante, en las emisiones por tonelada producida y no al número global de emisiones.
Algunas de las opciones que debemos comenzar a contemplar son la promoción de la electromovilidad, la producción distribuida de energía solar, la calidad del transporte multimodal, la producción agropecuaria sustentable, viviendas con un enfoque en eficiencia energética, la regeneración de nuestros bosques y, por sobre todo, la conversión a un sistema financiero que apueste a estas inversiones.
Mientras el mundo se prepara para recuperarse, y nuestro país en particular apunta a la promoción de varias inversiones para impulsar la economía es fundamental que a nivel país se comience a manejar un nuevo modelo económico. Las medidas de recuperación económica, propuestas en el Plan Ñapua’a presentan una oportunidad para la transición a economías de bajas emisiones de carbono, a mayor eficiencia del uso de nuestros recursos naturales y a cambios estructurales necesarios para el fomento de la sustentabilidad. Es a esto que llamamos economía verde.
Es por eso que en la semana del 14 al 18 de diciembre, a la que le denominamos la Semana de la Economía Verde, discutiremos sobre estos temas, así como los desafíos de las ciudades sustentables, la producción verde rural, el potencial de la energía limpia y renovable, el financiamiento verde y las oportunidades que hay para nuestro país.
Algunas de las opciones que debemos comenzar a contemplar son la electromovilidad y la producción distribuida de energía solar.